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Guatemala, 5 de octubre de 2008

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Preocupa auge de monocultivos 

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Estas compañías tienen cultivos de palma africana, según estudio.

• Grupo HAME/ REPSA opera en Escuintla; Coatepeque, Quetzaltenango; Ocós, San Marcos; y Sayaxché, Petén.

• Padesa: Panzós, Chisec, Fray Bartolomé de Las Casas y Cahal, Alta Verapaz.

• Agrocaribe: Morales, Izabal. También cultiva en la región del Soconusco y Chiapas, México.

• Palmas del Ixcán, Quiché; Rubelsanto y Playitas, Chisec y Lachuá, Alta Verapaz. Respaldada por la estadounidense Green Earth Fuels, propiedad de los fondos de inversión The Carlyle Group, Riverstone Holdings y Goldman Sachs.

• Grupo Kong tiene tierras en Sayaxché, Petén, y es propiedad de un productor colombiano.

Opinion

“No se gana lo mismo” 

Aída Lorenzo, gerente de la Asociación de Combustibles Renovables (ACR), explica que ha aumentado la siembra de palma africana, pero, en su mayoría, se destina para la generación y venta de aceite comestible. “Hacerlo así es mucho más rentable que venderlo para biocombustibles”, enfatiza.



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Plantación de palma africana ha proliferado.

Por Juan Fernando Estrada

La expansión en el país de plantaciones de agrocombustibles, como la palma africana y la caña de azúcar, ha ocasionado un cambio en el uso del suelo, el cual podría afectar la seguridad alimentaria del área rural, según un estudio a cargo de Action Aid Guatemala.

El informe Las plantaciones para agrocombustibles y la pérdida de tierras para la producción de alimentos en Guatemala destaca aspectos como el aumento de las hectáreas sembradas de palma africana, que del 2003 para este año han pasado de 31 mil a 83 mil . Una hectárea equivale a un campo de futbol.

Laura Hurtado, experta en seguridad alimentaria y quien estuvo a cargo del estudio, explica que el cambio del uso del suelo es dramático. “Al final los pobres serán los más afectados, porque no tendrán lugar para sembrar”, advierte.

El análisis critica, además, la forma en que las empresas adquieren las tierras. Normalmente se valen de dos estrategias: la primera es aprovecharse de la ignorancia de algunos campesinos para comprar a precios bajos, y la segunda, alquilar por 25 años, tiempo de vida útil de la planta.

Confirman hallazgo

Marcelino Balam, de la Pastoral Social de Ixcán, Quiché, declara que en ese lugar muchas familias han vendido porque les ofrecen cantidades de dinero que nunca han visto. “Hay familias que han vendido sus parcelas a Q25 mil, cuando en realidad valían mucho más”, denuncia Balam.

Las comunidades más afectadas, según el informe, se encuentran en El Estor, Izabal; Ixcán, Quiché; Sayaxché y San Luis, Petén, y Chisec, Fray Bartolomé de las Casas, Chahal y Panzós, en Alta Verapaz.

Ceferino de Paz, alcalde de Fray Bartolomé de Las Casas, afirma que muchas familias han vendido sus tierras a la empresa Padesa, y ahora se encuentran desprotegidas. Artemio Lima, alcalde de Chisec, explica que en ese lugar ha sucedido lo mismo. En Izabal, la situación es diferente, y Jorge Benito, concejal primero de El Estor, asevera que las únicas tierras que se han comprado son fincas privadas.

Inversión millonaria

La compañía estadounidense Green Earth Fuels, cuya subsidiaria en el país es Palmas del Ixcán, que opera en Quiché, anunció a principios de año que invertiría US$14 millones (Q105 millones) para aumentar la producción.

Entre los planes de la transnacional está construir plantas de extracción en distintas partes del país, en los próximos 10 años, reza un comunicado de prensa fechado el 4 de junio último y publicado en http://www.greenearthfuelsllc.com

Aída Lorenzo, gerente de la Asociación Promotora de Combustibles Renovables, explica que el incremento en la siembra de palma africana es real, pero niega que la producción sea para generar biocumbustible. “Es más rentable vender aceite comestible que biocombustible”, aclara.

Daño irreparable

Hace cinco años, la palma africana se usaba para producir aceite comestible, pero luego de la crisis energética que afecta al mundo, el cultivo de esta planta se vio como una alternativa, ya que el aceite que se extrae de ella sirve para generar energía.

Para los ecologistas, el daño es mayor que el beneficio, ya que, “para producir de forma lucrativa estas materias, se arrasan grandes zonas de bosque húmedo tropical. Además, las plantaciones son saturadas de fertilizantes químicos y herbicidas que terminan contaminando las fuentes de agua”.

Olivier de Schutter, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, calificó —durante la novena sesión del Consejo de Derechos Humanos, celebrada este mes en Ginebra, Suiza— de “retrógrado” el incentivo que EE. UU. y la Unión Europea dan a la producción de agrocombustibles, sin criterios de sostenibilidad, ya que podría afectar la seguridad alimentaria de los países más pobres.

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