Polémica Orden del Quetzal

El máximo reconocimiento del Gobierno de Guatemala ha sido otorgado, incluso, a dictadores.

Por Claudia Palma

Orden del Quetzal en el grado de Gran Cruz.
Orden del Quetzal en el grado de Gran Cruz.

La Orden del Quetzal es la distinción honorífica máxima que el Gobierno de Guatemala puede otorgar a mandatarios, personas y organizaciones nacionales y extranjeras, cuya labor humanitaria, cultural o política haya sido relevante para el país. Fue creada por el presidente Jorge Ubico en 1936.

En 1973 se aprobaron los grados: Gran Collar, Gran Cruz, Gran Oficial, Comendador, Oficial y Caballero.

Crítica

“Polémica” es el calificativo que prefiere usar cuando se refiere a esta condecoración el analista José Carlos Sanabria, de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies).

El experto agrega que esta orden “se concede según los intereses y la ideología de los mandatarios en el poder. Representa el reconocimiento que hacen a determinadas figuras políticas, pero no hay criterios establecidos, básicamente, a la discrecionalidad de cada gobernante”.

Sanabria aclara que en algunas ocasiones se ha conferido a instituciones y personajes muy valiosos.

El antropólogo Danilo Palma afirma que “la Orden del Quetzal es una alegoría”. En lo que coinciden ambos académicos es que en el ejercicio del poder esta distinción honorífica se emplea para agradar en materia política.

Palma resalta que aunque este máximo reconocimiento es parte de un sistema de símbolos que representan nuestra cultura, no necesariamente significa que la sociedad esté de acuerdo con el Gobierno en cuanto a las personas a quienes se les entrega.

“No ha habido un criterio definido para otorgarla, y ha quedado a discreción de cada presidente. A veces se entrega casi de oficio, y eso le ha restado relevancia, aunque es la máxima condecoración”, dijo a Prensa Libre en el 2004 el historiador Jorge Luján Muñoz.

El ejemplo más reciente, recuerda Palma, fue el intercambio de condecoraciones entre el presidente Otto Pérez y su homólogo mexicano Enrique Peña Nieto, en marzo pasado. El reconocimiento fue concedido al gobernante azteca mientras se afinan los planes para construir el megaproyecto de un gasoducto entre México, Guatemala y Honduras.

Guatemaltecos y extranjeros notables han recibido esta distinción, por ejemplo, fue cedida a Michael D. Coe, uno de los mayistas más connotados del mundo, o recientemente, al científico Luis Von Ahn.

En el pasado, no obstante, también la concedieron a los dictadores Benito Mussolini, Alfredo Stroessner, Augusto Pinochet y Jorge Rafael Videla.

Una de las entregas más polémicas sucedió durante la administración de Alfonso Portillo, quien condecoró con la máxima presea al entonces vicepresidente Juan Francisco Reyes López. El reconocimiento fue justificado con el argumento del trabajo realizado para la visita de Juan Pablo II.

El expresidente Álvaro Colom viajó a la Habana en el 2009 para entregársela a Fidel Castro, pero debido a los problemas de salud del líder de la Revolución Cubana, fue recibida por su hermano Raúl, quien ejercía la presidencia de ese país.