Escenario

Luces y sombras del Conservatorio Nacional de Música

El Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara es cuna de artistas, pero afronta dificultades.

Por Ana Lucía Ola

En la esquina de la 3a. avenida y 5a. calle de la zona 1 se ubica  un edificio como pocos. Es una joya  arquitectónica con estilo  art déco inaugurada en 1955 y para muchos pasa inadvertida, pero en su  interior las notas del pentagrama cobran vida.

Al traspasar sus puertas,  cada rincón vibra con infinidad de acordes producidos por instrumentos musicales de todo tipo. Allí, al comienzo de la tarde  se observa a niños y jóvenes caminar a paso acelerado por los pasillos  rumbo a los salones  donde  durante la jornada serán formados como músicos académicos.

Este es el Conservatorio Nacional de Música Germán Alcántara, uno de  los nueve conservatorios del país. Lleva  el nombre de un  destacado compositor e intérprete del cornetín, quien fue su director entre  1906 y 1910.

Es una institución considerada semillero de artistas. Tiene su brillo, pero también  sus sombras, como el deterioro del edificio y no tener una carrera que sea aceptada por las universidades del país, según estudiantes y maestros.

  • Luces: cuna del arte

El Conservatorio actualmente es la escuela de  507 futuros artistas, de entre 4 y 18 años, que asisten  diariamente después de sus clases regulares, mientras que otros  2 mil 200 acuden el fin de semana en tres jornadas (matutina sabatina, vespertina sabatina  y matutina dominical).

El piano es uno de los instrumentos que llama más la atención de los estudiantes.   (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)
El piano es uno de los instrumentos que llama más la atención de los estudiantes. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

Saxofón, trompeta, flauta transversal, clarinete, corno francés, oboe, tuba, trombón, fagot, marimba solística,  percusión sinfónica, piano, violín, viola, cello,  contrabajo,  guitarra acústica y arpa son los instrumentos que se pueden  elegir, además de canto operático,  para profesionalizarse y obtener el título de  Bachiller en Arte con especialización en un instrumento.

Los jóvenes eligen tocar entre  18 instrumentos. Hay un inventario con 487, pero no todos funcionan a totalidad. (Foto Prensa Libre:  Paulo Raquec)
Los jóvenes eligen tocar entre 18 instrumentos. Hay un inventario con 487, pero no todos funcionan a totalidad. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

Quienes asisten el sábado y domingo pueden cursar el Diplomado en Iniciación Musical, de tres años.

En el área infantil los maestros  usan el método Suzuki, el cual  busca  que el  estudiante  aprenda a tocar un instrumento de manera natural tal como lo hizo con su lengua materna.

Pablo González es uno de los alumnos de menor edad en el Conservatorio. Él aprende a tocar el violín. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)
Pablo González es uno de los alumnos de menor edad en el Conservatorio. Él aprende a tocar el violín. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

En sus primeros años  los alumnos eligen aprender  piano, guitarra o violín. A los 7 años ingresan al área inicial y a los  10,  a la profesional para estudiar  el  bachillerato y optar por cualquiera de los 18  instrumentos que allí se enseñan o bien por el canto.

La  carrera es de nueve años, pero, según el director Hugo Arenas, se trabaja en nuevo pénsum para reducir el tiempo a seis y que el bachillerato sea  aceptado para poder ingresar a la universidad,  necesidad que impera entre los estudiantes y maestros.

Las nuevas generaciones aprenden el arte de interpretar la marimba de la mano del maestro Robelio Méndez. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)
Las nuevas generaciones aprenden el arte de interpretar la marimba de la mano del maestro Robelio Méndez. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

En el Conservatorio imparten clases 47 músicos profesionales. Además de enseñar a ejecutar los instrumentos, dan  clases de italiano, civismo y valores,  armonía, historia de la música y  análisis de la forma. Así  el artista recibe una formación integral.

Violín, guitarra y piano, son los  instrumentos más populares entre los estudiantes; y los menos, tuba, corno francés y  fagot.

En el  edificio hay 53 salones  de clases en los tres niveles del edificio, el cual  tiene  62 años de funcionamiento.

En el Conservatorio también se enseña a tocar arpa. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)
En el Conservatorio también se enseña a tocar arpa. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)
  • Sombras: deterioro y carencias    

Aunque es semillero de virtuosos y uno de los principales referentes del arte musical en el país,  el Conservatorio Nacional  no ha recibido la atención que  merece.  

Es un edificio que data de 1955 y  requiere reparaciones. En el 2015 comenzó un proceso de restauración en el que se arreglaron los sanitarios y se pintó la  fachada, paredes de pasillos y aulas, pero los estudiantes y maestros señalan que son mejoras cosméticas, pues el material que aisla el sonido entre salones de clases está en mal estado.

Aunque se han pintado las paredes de corredores y aulas, faltan algunas áreas por remozar.(Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)
Aunque se han pintado las paredes de corredores y aulas, faltan algunas áreas por remozar.(Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

La ventilación es otro problema, especialmente en el verano, al igual que la iluminación.

Los pupitres donde los estudiantes reciben clases son viejos. Si se habla de los instrumentos, aunque en inventario hay 487 para uso de los estudiantes, estos mencionan que muchos no han recibido mantenimiento y no suenan adecuadamente para una orquesta. 

El Conservatorio tiene un auditorio, donde los trabajos de restauración comenzaron hace dos años, pero el proceso ha sido lento y falta mucho por arreglar. 

En el auditorio, el piso frente al escenario necesita  reparación urgente, al igual que las butacas. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)
En el auditorio, el piso frente al escenario necesita reparación urgente, al igual que las butacas. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

Las autoridades mencionan que ya se repararon las filtraciones de agua en el techo,  comunes en la época de lluvia. Sin embargo, en un recorrido por el lugar se constató que   el suelo de madera del  escenario  necesita mantenimiento, pues algunas tablas rechinan y lo mismo sucede en el segundo nivel, donde además la pared del fondo tiene agujeros.  

Las butacas son antiguas, algunas están flojas y  con  apoyabrazos apolillados.

Pendiente está dar mantenimiento a los murales del auditorio, que son obra del  maestro Efraín Recinos. Además de arreglar el teatrino, bautizado como  Sala Tomás Pascual.  

Las paredes del segundo nivel de auditorio tienen agujeros. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)
Las paredes del segundo nivel de auditorio tienen agujeros. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

A criterio de Hugo Arenas, director del Conservatorio, en el proyecto de restauración se contemplan esas mejoras.

Además,  hay estándares establecidos por la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) que deben cumplir, como habilitar una puerta más en el primer nivel donde el aforo es de 500 personas y  solo hay dos salidas. En la planta alta caben 300 personas, se tiene una puerta y debe haber dos.

Los murales del auditorio, creación del maestro Efraín Recinos, necesitan mantenimiento. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)
Los murales del auditorio, creación del maestro Efraín Recinos, necesitan mantenimiento. (Foto Prensa Libre: Paulo Raquec)

El presupuesto 2017  del Conservatorio es de Q5 millones 650 mil  858, según el Ministerio de Cultura y Deportes, que contempla la reparación del techo acústico del auditorio y la colocación de inyectores y extractores de aire.

Pero más allá  de arreglos en  infraestructura, docentes y alumnos ven necesario que las autoridades resuelvan cuanto antes que el bachillerato que allí se imparte sea aceptado por las universidades, para que los estudiantes puedan continuar  sus estudios superiores, lo cual los desalienta   a seguir en el Conservatorio.

Los maestros también mencionan que es necesaria una mejora en los salarios.