Salud y Familia

Algunas supersticiones guatemaltecas sobre el Año Nuevo

En cada país hay supersticiones relacionadas con el año venidero y la suerte y prosperidad que se desean con su llegada. En Guatemala, estas creencias pertenecen a la memoria oral. Algunas han sobrevivido, otras son parte del pasado, indica el historiador Osberto Gómez.

Por Brenda Martínez

Hay creencias guatemaltecas relacionadas con lo que se espera que traerá el Año Nuevo.
Hay creencias guatemaltecas relacionadas con lo que se espera que traerá el Año Nuevo.

Para recibir el nuevo año, los guatemaltecos se preparan con diversas tradiciones, rituales o ceremonias, con el ánimo de que este sea  mejor que el anterior, al olvidar penas y problemas, y con la esperanza en nuevos proyectos, refiere Érick Fernando García,  investigador del Centro de Estudios Folklóricos de la Usac.

En este espacio se presentan algunas, pero cada familia ha establecido las propias.

¿Qué dice el huevo?

En el pasado, las personas partían un huevo a la mitad y dejaban caer su contenido en un vaso con agua, lo tapaban y lo colocaban debajo de la cama en la víspera de Año Nuevo. Al amanecer del siguiente día  interpretaban las figuras que se formaban con el huevo: si era un barco, significaba viaje; calavera o cuatro velas, la muerte de alguien cercano; un niño, la llegada de un bebé, y una persona con velo, una próxima boda.





Atraer la prosperidad

Todo aquel que posea una joya, preferentemente de oro, tiene que usarla para recibir  el nuevo año, de acuerdo a la creencia de que este metal precioso atrae el dinero y la prosperidad. Al mediodía del 1 de enero las personas salían a ver el cielo y contaban cuántas  nubes veían, al tiempo que rezaban en silencio. El número de estas representaba  la suma de dinero que tendrían en el año venidero.

El infaltable estreno

Se piensa que los niños guatemaltecos tienen que recibir el año con algo nuevo,  de lo contrario,  no tendrán ropa nueva durante el año. Esta costumbre, que se cree que solo existe en Guatemala, se ha trasladado al inicio de cada  año escolar, puesto que los infantes lucen sus estrenos el primer día de clases, para augurar un buen año estudiantil.





Para salir de viaje, sacar la maleta

No se puede dejar de mencionar dentro de  estas manifestaciones de creencias populares, el ritual de las maletas, las cuales se llenan de ropa y se colocan detrás de la puerta principal o pórtico, con el fin de que el nuevo año traiga viajes y gratas experiencias para la familia. Con ese mismo objetivo, también se toma la maleta y se da con ella una vuelta a la manzana.





Doce deseos

Cada integrante de la familia toma un racimo de 12 uvas, una por cada mes del  año. Al comerlas, las semillas deben colocarse en un plato limpio, para que cada una simbolice un deseo que se pide en los últimos momentos del año que termina, con la esperanza de que se cumplan en el  venidero. También se pueden hacer realidad, si se comen 12 uvas al mismo tiempo antes de que dé la última campanada de la medianoche.





Arreglos de  la casa

Muchas familias suelen dedicar tiempo y recursos para hacer mejoras de la vivienda, con la creencia de  que si algún desperfecto  no es reparado, atrae la mala fortuna y como, según se piensa, “el dinero atrae dinero”, cualquier cambio positivo beneficiara o augurará suerte y éxitos. Si no se realizan las reparaciones, entonces atraerá a la pobreza y ahuyentará a la prosperidad.

Otras

  • A las 12 de la noche del año que se va, se encienden 12 velas. Se pide un deseo por cada una y se dejan encendidas hasta que se consuman, para hacerlos realidad, explica Miguel Álvarez, cronista de la ciudad.
  • A la medianoche del 31 de diciembre, se debe vestir con una túnica nueva al Niño Dios del nacimiento, para pedir buenos augurios. Según el color de la prenda, así era el deseo: el rojo, para pedir amor; el verde, esperanza; el azul, dinero, y el celeste, cancelación de deudas, dice Álvarez.
  • Antes se quemaba el almanaque al terminar el año, para que se llevara las energías negativas.
  • Los novios se daban un beso con un chocolate en la boca a la medianoche del Año Viejo. Si este se deshacía, su amor iba a perdurar; si no, se terminaría el próximo año, indica Osberto Gómez.