El chilate es un atol blanco hecho de maíz, el cual se sirve en una jícara ovalada con un pequeño agujero en la punta, por donde se llena y se le agrega un poco de cacao líquido, y se acompaña de un pan.
El historiador Virgilio Yol coincide con De León en que es un día dedicado al maíz, que simboliza la vida y el cuerpo de la población maya, y lo compara con el jueves de Corpus Christi, o cuerpo y sangre de Cristo.
Para el pueblo maya achí es lo mismo, indicó Yol, porque el día del maíz es la vida, el cuerpo y sangre de los indígenas; también conocido como el despertar o Cosonic.
Esta celebración tiene que ver, además, con un tributo al Sol, que irradia su luz y le da energía a los seres humanos y la naturaleza, añadió.
“De esta forma nuestros antepasados daban gratitud al astro Sol, para que no durmiera y siempre brindara su luz, porque hace crecer los frutos de la sagrada tierra, principalmente el grano de maíz, ya que si solo hay lluvia, la planta no crece, y si no hay cosecha, el resultado es el hambre, porque este grano es la principal fuente de alimento de los pueblos mesoamericanos”, explicó.