Las palomas son una especie protegida por la legislación porteña y está expresamente prohibida su matanza, lo que impide a la Alcaldía declarar que existe una plaga, a pesar del aumento de la población de estas aves en la capital argentina.
En estas circunstancias, en plena era de la tecnología, la cetrería, una técnica milenaria que consiste en domesticar aves rapaces para la caza, es a juicio de la cartera porteña “la forma más natural” de hacer frente a este problema.
Su idea inicial es entrenar a una treintena de halcones de diferentes razas autóctonas de Argentina para utilizarlos en las zonas más afectadas por la superpoblación de palomas, Recoleta y Retiro, dos de los barrios de mayor poder adquisitivo de la ciudad.
“Con esta técnica no es que liberamos los halcones al azar para que maten a las palomas, sino que se les entrena para que las espanten y vuelvan a sus cuidadores” , explicaron.
Además, “las tres especies de halcones que estamos buscando son originales de acá, que obviamente huyeron cuando se urbanizó la ciudad, pero que no alterarían el ecosistema”, precisaron.
“Llevo seis años viviendo en el mismo departamento y éste es el primero que tuve problemas con las palomas, se metieron dos en el salón de mi casa”, relató escandalizado un vecino de Recoleta.
“Si uno camina por el barrio verá que los balcones están llenos de bolsas del supermercado, porque el viento hace una vibración que más o menos los espanta”, agregó.
La cetrería se emplea en el aeropuerto para vuelos nacionales y regionales de Buenos Aires para ahuyentar a las palomas de las pistas.
Para la ONG Aves Argentinas, este tipo de técnicas “sólo logran generar un efecto de corto plazo y muy localizado”, ya que “las palomas desaparecen por un lapso de tiempo breve o eventualmente el problema se traslada hacia otro espacio”.
La ONG sostiene que la expansión de las palomas en ambientes urbanos está asociada “al incremento de refugio y disponibilidad de alimento, ligada al crecimiento paralelo de la ciudad” , por lo que el plan que se debe implementar para afrontar esta problemática debe analizar y afrontar todos estos factores.
Otros expertos no rechazan completamente la cetrería, pero ponen reparos al empleo de halcones, que además de volar muy alto y no estar acostumbrados a los obstáculos, necesitan un exhaustivo control sanitario, porque si tienen alguna enfermedad y contagian a las palomas podrían provocar una epidemia.
Todos coinciden, no obstante, en que la cetrería no puede ser la única medida que adopte el gobierno para hacer frente a la invasión de palomas, y entre las prioridades mencionan la remoción de los nidos.
Los primeros ejemplares de palomas fueron traídos a Argentinas hacia finales del siglo XIX para ser utilizadas como mensajeras.