Entre los agentes destacan los sociodemográficas específicos, preocupación por la imagen y el físico, hábitos y estilos alimentarios familiares, patrones emocionales y expectativas e ideales sociales y familiares de belleza.
La nueva prueba permitirá identificar mediante una herramienta “fiable y sencilla”, los factores que pueden favorecer la aparición de un TCA con mayor precisión y, por tanto, servir para mejorar las estrategias que conduzcan a su prevención.
Según expertos, los trastornos alimentarios han escalado posiciones en el ranquin de las principales patologías que afectan a los adolescentes de los países desarrollados y constituyen la tercera enfermedad crónica, después del sobrepeso y el asma.