Tamaulipas es el estado mexicano que limita con Texas, Estados Unidos.
“Si no se lleva la calcomanía de fumigación que ponen en la frontera nos cobran otros 600 pesos mexicanos”, señaló uno de los afectados originario de San Marcos que pidió el anonimato, puesto que teme represalias cuando vuelva a cruzar ese país.
Zetitas
Los importadores también son hostigados por bandas delincuenciales armadas, conocidas como zetitas, llamadas así porque operan con la protección de los Zetas, la violenta organización del narcotráfico.
Los transportistas asisten a subastas de vehículos usados —chocados o con desperfectos— en Estados Unidos y los traen a Guatemala para revenderlos.
Los reconocen
“La Policía y los zetitas nos reconocen fácilmente, pues nos desplazamos en una mancuerna —un vehículo que hala a otro—, por lo que ellos nos paran y exigen una mordida, y no queda más remedio que dársela”, relató un importador, que al igual que el resto de informantes pidieron no ser identificados, por seguridad.
Otro transportista dijo: “Desde que uno sale de Estados Unidos, no importa por que lado se entre en México, la cosa es la misma. No se sabe en que momento se sufrirá un robo de vehículos. El paso por allí se ha vuelto difícil durante los últimos meses”.
Un importador de Chimaltenango recordó que en una ocasión la Policía lo detuvo; uno de los agentes le colocó un cuchillo en la cabina y el otro fingió encontrarlo. “Me dijeron que me iban a consignar por portación de armas si no les entregaba mil pesos mexicanos”.
Otro afectado que hace poco compró en una subasta dos automóviles del año con leves abolladuras, al atravesar México con uno de sus empleados fueron interceptados por un grupo de zetitas. “A uno de ellos le gustaron los carros y dijo que los quería. Se los llevaron y nos dejaron abandonados en la carretera. Gracias a Dios, unos camioneros nos ayudaron, y logramos regresar”, contó.
Exigen protección
Los transportistas demandaron al gobierno del presidente Álvaro Colom, y en especial al Ministerio de Relaciones Exteriores, que exija al de México que les brinde seguridad. “No pasamos gratis por el territorio mexicano, pagamos impuestos, por lo que al menos el gobierno guatemalteco debe pedir al mexicano que controle a su Policía”, exigió uno de ellos.