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Núcleo de pinos y encinos

Visitar la finca Las Vegas, en Chinautla, es una experiencia especial, donde además de respirar aire puro, contemplar la naturaleza y ejercitar el cuerpo, se puede observar el particular “árbol lagarto”, cuya corteza semeja la piel de este reptil, y sus suaves frutos simulan bolas de algodón.

Las flores silvestres son parte del paisaje de Las Vegas.

Las flores silvestres son parte del paisaje de Las Vegas.

Durante este periplo es frecuente encontrar intrincadas telas de araña y en el fondo a sus hacedoras esperar pacientes a su víctima.

Ingresar a este paraíso significa dejarse arrullar por el viento que sopla sobre la copa de encinos y pinos de sus 32 hectáreas —de las 5 caballerías de la finca— que fueron declaradas reserva natural privada en el 2012.

Cultura de reciclaje

Reciclar es parte de la cultura de esta finca, de hecho, para evitar deslaves, se construyeron barreras con neumáticos rellenados con arena, y la cabaña que acoge a los visitantes está construida con deshechos de madera, comenta Barrios.

En el área hay cinco nacimientos de agua, pero también hay montículos de piedras en las cuencas. Estas no están colocadas en vano, lo que se pretende con ellas es crear de forma natural otros nacimientos del vital líquido, agrega el administrador.

En Las Vegas hay cuatro variedades de pino y cinco de encino. Cerca pasan los ríos Quezada y San Pedro.

Valor histórico

En el libro Los otros kaqchiqueles: Los chajomá Vinak, su autor Robert M. Hill, menciona a los antiguos chajomá como los habitantes de Las Vegas.

Hill describe a este pueblo como una entidad política importante durante el Postclásico Tardío. “Probablemente sean los mismos a quienes se menciona en el Popol Vuh como los akul vinak”, comenta Hill.

Los montículos, forman cuatro grupos de estructuras que tienen “subestructura piramidal y unos cimientos de casas. La construcción del grupo II ,tal vez, sean los restos de un —campo de juego de pelota-”, cita el libro.

En este lugar no espere encontrar los típicos senderos señalizados o quioscos para descansar, dispóngase a un encuentro vivo con la naturaleza.

Como se trata de una finca privada, las visitas tienen que ser coordinadas con Gerardo Villalba, teléfono 2333-9035 -36.

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