La cinta inicia haciendo referencia a un marco legal, bajo el cual, la clonación de seres humanos está prohibida. Sin embargo, la clonación de animales no tiene ninguna restricción; pero el laboratorio, cuya fachada es clonar mascotas, ha desarrollado en forma clandestina, la tecnología para fabricar “clones” de seres humanos.
Hasta aquí todo marcha, entonces viene el error y como dice el “slogan” de la película: “clonaron al hombre equivocado” y de ahí en adelante se desarrolla la acción.
El “traidito del filme” es por supuesto Arnold Schwazenegger, quien ya todos sabemos, no es un actor de “carácter” y afortunadamente para el cine, él, tampoco ha intentado serlo, de ahí que sus personajes normalmente no son muy “habladores” y esta no es la excepción.
Incapaz de hilar un discurso coherente de más de cinco palabras, este actor nos tiene acostumbrados a las escenas violentas, cargadas de explosiones y efectos especiales, pero sin la agilidad y acrobacia requerida para estas situaciones.
Que conste que Arnold Schwarzenegger, nunca ha tenido mucha agilidad, ni cuando era joven, menos ahora, que esta algo entrado en años.
Por lo tanto, la cinta no llega a alcanzar niveles trepidantes de acción y como complemento a ello, se incrustan chispazos de humor, pero casi todos de un exagerado mal gusto. Pues bien, estamos acá ante una historia de fácil elaboración, ubicada en un futuro cercano; pero con muy pocos recursos para sorprender al espectador es decir, “Nada nuevo bajo el sol”.
Finalmente se puede decir que este es un “filme” cuyo único objetivo es: “entretener al gran público”.
Entonces si se tiene el tiempo disponible y las ganas de solamente sentarse frente a la pantalla, con la intención de pasar dos horas, usando el mínimo de neuronas, acudir a ver “El sexto día”, es muy recomendable.