Sin tapujosPopulista en aprietos
El presidente venezolano, Hugo Chávez, atraviesa una crisis sin precedente durante su casi omnipresente y omnipotente gobierno, que se debilita cada vez más como producto del incumplimiento de las promesas de su mandato.
Durante su ascenso al poder prometió seguridad, bienestar, desarrollo, justicia y la erradicación de la corrupción promovida por los políticos tradicionales, lo que le valió que la gran masa de venezolanos tuviera fe en él.
Hoy, luego de varios años, una nueva Constitución, poderes ilimitados y otro sinnúmero de prerrogativas, la sociedad venezolana parece haberse hartado de los discursos populistas por excelencia, al haber caído en cuenta que con las palabras del mandatario no se llenan los estómagos vacíos; con gritos desde programas radiales no se logra el desarrollo, y con la confrontación entre clases y sectores nunca se podrá lograr la construcción de los senderos que permitan arribar al progreso de la sociedad en su conjunto.
Hugo Chávez llegó al poder porque miles creyeron que la cruzada contra la corrupción iba a hacer que gente decente gobernara.
Sin embargo, pareciera que la percepción ahora es que es el propio gobierno el que ha incurrido en malas prácticas, y por eso se percibe la amenaza de un golpe de Estado y el derrocamiento del Gobierno.
La gran virtud de los populistas como Chávez, como les sucede a otros muchos, es que dicen exactamente lo que la gente desea oír, pero su mayor debilidad estriba en la violación constante de sus promesas.
Por lo general, los populistas son resentidos sociales, con ambición por llenarse los bolsillos de la manera mas rápida posible, creyendo así que podrán obtener el aprecio de las clases privilegiadas a las que atacan constantemente.
Los populistas dicen enarbolar las causas de las míseras mayorías, pero las explotan con mayores impuestos y la disminución de los programas gubernamentales de inversión social, ya que necesitan cada vez más recurrir a los gastos de funcionamiento para mantener saciada su hambre voraz por el poder y el dinero que no hubieran podido acceder en otras circunstancias, a no ser por sus privilegiados ?picos de oro?.
Chávez, igual que la mayoría de los populistas en Latinoamérica, está pasando apuros pasa apuros y se tambalea entre la presión popular por los magros resultados y las promesas incumplidas a las que tiene que recurrir para mantenerse a toda costa en el poder.
Pero, el pueblo venezolano ya se cansó y ahora se aglutina en grupos de desafectos integrados por otrora sectores antagónicos que tienen como meta común derrocar al cada vez más evidente dictador constitucional.