Homo economicusLa reforma financiera
No hay modo para que el paquete de reforma a las leyes financieras sea aprobado por el Congreso. Luego de haber sido elaboradas por la Junta Monetaria, fueron retiradas del Congreso por la Presidencia, para que el vicepresidente le hiciera ciertos cambios. Los mismos fueron valientemente rechazados por el presidente del Banco de Guatemala. Se pretendía hacer cambios de naturaleza política a un paquete de leyes eminentemente técnicas.
Pero ese no ha sido el único obstáculo que las leyes han tenido que salvar. Recientemente, la comisión de finanzas del Congreso pidió opinión de la propuesta de ley a personajes que en el pasado estuvieron ligados al Banguat y que dejaron una penosa herencia.
En dichas opiniones se sugería retomar el modelo de Banca Central abandonado hace décadas. Entre otras cosas, se pretendía que el Banguat volviera a fijar la tasa de interés, a dirigir el crédito para, supuestamente, fomentar la producción y a intervenir discrecionalmente en el mercado. Pareciera como si se nos quisiera regresar a una etapa jurásica en la que los desatinos económicos le costaron carísimo al pueblo de Guatemala.
Pero los partidos de oposición tampoco han tenido un desempeño honorable. Ahora resulta que las reformas financieras están siendo utilizadas como una pieza de negociación política. La oposición no vota a favor de las mismas a menos que el FRG haga cambios en otras leyes.
Los intereses nacionales han quedado relegados a los intereses políticos. En medio de este estira y encoge, el FRG ha solicitado la opinión de la Corte de Constitucionalidad para determinar si necesita de la mayoría calificada de votos en el Congreso para implementar las reformas. Si la corte resolviera a favor del FRG, el partido oficial ya no necesitaría los votos de la oposición.
Yo creo que las reformas al sistema financiero pueden ser mejoradas. Sin embargo, es mejor que se aprueben tal y como los técnicos del Banco de Guatemala y la Superintendencia de Bancos las han enviado.
La alternativa es que los políticos le metan mano y las dejen peor. Por ello, los diputados del FRG y los de la oposición deberían tomar el texto de las leyes tal y como les fue enviado y aprobarlos inmediatamente.
Finalmente, hay que dedicarle un poco de espacio a las razones equivocadas por las cuales algunos quieren aprobar el paquete de reformas financieras. Es una vergüenza que el Fondo Monetario Internacional condicione el desembolso de sus créditos a la aprobación de dicha reforma legal. Y es una mayor vergüenza que los guatemaltecos vayamos a aprobar dichas leyes con tal de recibir dichos fondos.
Nosotros debemos hacer esta reforma porque la misma busca modernizar el marco regulatorio del sistema financiero. Si se alcanza ese objetivo, el crédito bancario será canalizado de manera más efectiva para beneficio de todos los ciudadanos. Sin embargo, ponernos en calidad de limosneros es indigno. O ceder a la presión de un organismo internacional para adelantar la agenda nacional es vergonzoso. Los diputados deben hacer bien su trabajo por las razones correctas.