Cabildo abiertoPobreza: drama y discurso

VÍCTOR FERRIGNO

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El lunes pasado, mediante una reunión pública del Gabinete, el Gobierno abrió puertas y ventanas para ventilar los principales problemas del país, y para aceptar que no puede solo con la crítica situación que vivimos, por lo cual se requiere del concurso de todos los sectores sociales.

?Hoy, o todos nos comprometemos para construir un país para todos, o no tendremos un país para ninguno?, declaró el presidente Portillo.

En el acto se destacó que el principal problema de Guatemala es la pobreza, en la que se encuentra sumida más de la mitad de la población, con el agravante de que uno de cada cuatro ciudadanos es extremadamente pobre, pues tiene ingresos mensuales menores a Q195. En el campo la incidencia de la pobreza es tres veces mayor que en el área urbana, y el porcentaje de pobres entre los indígenas (73.8%) casi duplica al de los no indígenas.

Como resultado de tan dramática situación hay hambruna en 49 municipios, inseguridad alimentaria en 102, y el 46% de los niños menores de 5 años sufre de desnutrición crónica, el más alto índice de América; entre los niños indígenas, la tasa de desnutrición alcanza el 67.8%.

En contrapartida a este drama de exclusión y discriminación, existe una riqueza ofensiva en el país, pues el 63% del total del ingreso nacional se concentra en el 20% más rico de la población, situando a Guatemala en el tercer lugar mundial en términos de distribución contrastante del ingreso, después de Brasil y Sudáfrica.

Para enfrentar esta acuciante situación, el Ejecutivo presentó su Estrategia para la Reducción de la Pobreza -ERP- para la cual destinará un fondo de cinco mil millones de quetzales y, seguramente, gestionará fondos adicionales en el Grupo Consultivo, aunque los analistas prevén que éstos podrían reducirse en un 30%. Además, convocó a un diálogo nacional, que permita generar consensos para aunar esfuerzos.

Durante esta reunión del Gabinete, el director de la Agencia Internacional para el Desarrollo -AID- presentó el estudio ?Estrategia para enfrentar la desnutrición aguda y la crisis económica rural?, advirtiendo que la situación nacional empeorará en los próximos meses, si no se toman medidas inmediatas. La presencia del Sr. George Carner, muy probablemente, obedeció al interés de EE.UU. por la estabilidad del área, para lo cual es necesario que el presidente Portillo logre terminar su período, lo cual exige que se ocupe de los problemas sociales más agudos.

En teoría, la ERP se impulsará sobre la base de cuatro principios generales: opción preferencial por el área rural, gestión pública eficiente y transparente,descentralización, y participación ciudadana.

Esta estrategia, positiva en términos generales, nace a contrapelo de sus propios principios, pues fue formulada sin la participación ciudadana. Además, será implementada en el contexto de una gestión gubernamental en la cual -según Transparencia Internacional- el 24% de los fondos públicos son malversados, porcentaje que, curiosamente, equivale a Q5 mil millones. En el proyecto de presupuesto para el año entrante, la mayoría de los fondos están destinados al área central, y la política impulsada por el FRG tiende a la concentración del poder, no a la descentralización.

Si no hay un cambio radical en el Gobierno, que se exprese en unidad de acción, probidad y concertación social, la ERP quedará en el papel, sin recursos ni viabilidad política. El diálogo entre el Gobierno y la sociedad todavía es factible, pero el Ejecutivo tiene que dar muestras claras de que está realmente dispuesto a encabezar una campaña de salvación nacional.

Ya en 1989, la Comisión Económica para América Latina advertía que, suponiendo que hubiese una distribución equitativa de la riqueza, se requeriría que el PIB creciera 4.5% durante 45 años consecutivos, para erradicar la pobreza extrema en Guatemala.

La dimensión del problema de la pobreza es enorme y requiere de una acción nacional concertada en todos los órdenes, pues, sin alarmismo, la viabilidad del país está en juego. En este sentido, convendría recordar las palabras del presidente John F. Kennedy: ?Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos?.

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