Según datos históricos proporcionados por Auri Zabala, guía de turistas que visitan el Trapiche de San Jerónimo, ubicado en tierras donde existió la citada hacienda azucarera, relata que los esclavos, además del trabajo agrícola, producían el vino, aguardiente, azúcar y otros productos que eran exportados a la Capitanía General del reino español.
Museo
Actualmente, el Trapiche de San Jerónimo funciona como un museo, donde los turistas pueden visitar tres salones que guardan vestigios importantes de tiempos de la época colonial.
Al ingreso, el cual es gratuito, se encuentra el Salón del Arte Popular y Artesanía, luego le sigue otro con piezas arqueológicas y al final uno donde se muestran artículos y documentos hechos de palo de morro, agregó Zabala.
Sitio azucarero
San Jerónimo fue un sitio azucarero que impulsó el desarrollo económico de la zona, hace unos 500 años. El pueblo del mismo nombre se encuentra ubicado en un extenso valle que es atravesado por los ríos Matanzas y San Jerónimo.
En el citado trapiche se encuentra una rueda metálica tipo Pelton, que tiene un diámetro de 7 metros y pesa más de 20 quintales, la cual era accionada por una fuerza hidráulica.
Además, existen varias máquinas con las que elaboraban el azúcar y el licor, las que fueron traídas al país en 1858, se indicó.
Agua por los arcos
En 1679, fray Francisco de Gallegos llegó a administrar la citada hacienda, decide llevar agua a la población y manda a construir 120 arcos estilo romano, sobre los cuales se traslada el vital líquido a los habitantes.
Actualmente, este sitio es un museo regional que permanece abierto al público. El trapiche tiene una extensión de 12 manzanas. Abrió sus puertas al turismo en 1998, se informó.
Los visitantes también pueden conocer el Biotopo del Quetzal, La Cueva de Chixoy, El Cañón de la Peña del Angel, El Puente de Matucuy, Las Pozas de la Cajeta, Los Pozos de Agua Caliente y la iglesia colonial.
Verapaces
San Jerónimo, Baja Verapaz, es un bello municipio de las Verapaces, con una extensión territorial de 474 kilómetros cuadrados y unos 18 mil habitantes, según datos estadísticos.
Además del trapiche y la Hacienda San Jerónimo, éste municipio cuenta con varios monumentos arqueológicos, que datan del período prehispánico y la época colonial, dijo Auri Zabala, guía de turismo.
Se cuenta que la Hacienda San Jerónimo fue fundada a mediados del siglo XVI.
Años más tarde los frailes dominicos instalaron el primer ingenio de azúcar, donde laboraban unas mil personas, entre ellos 700 esclavos traídos de Jamaica.
Los esclavos, que poseían más fuerza laboral que los de la región, se dedicaban a la zafra de azúcar y la elaboración de vinos y aguardiente que era enviado a la Capitanía del Reino.
Para llegar al Museo de San Jerónimo hay acceso por vía terrestre. Se ubica a 150 kilómetros de la capital.