De la Rúa, de 64 años, se retiró de la Casa Rosada en helicóptero, poco antes de las 19:52 horas locales -22:52 GMT-, tras presentar la renuncia en una carta manuscrita enviada al Congreso en una formalidad democrática, mientras millares de argentinos salían a las calles para celebrarlo, al cabo de una dolorosa jornada de violencia, choques con la Policía y una huelga general de las centrales obreras.
?Mi mensaje de hoy -ayer- para asegurar la gobernabilidad y constituir un gobierno de unidad fue rechazado por líderes parlamentarios. Confío en que mi decisión contribuirá a la paz social y a la continuidad institucional de la República?, escribió.
El empujón final a De la Rúa se lo dio el opositor Partido Justicialista, PJ -peronista-, al rechazar una invitación a entrar en el Gobierno y cambiar la política económica.
El gobernante saliente intentó una última jugada al invitar a la oposición a formar un gobierno ?de unidad nacional?, ante la multiplicación de manifestaciones violentas y saqueos que se desencadenaron el miércoles último en todo el país, con el fantasma de una moratoria en su deuda pública como telón de fondo.
El mandato de De la Rúa terminaba en diciembre de 2003, y su salida del Ejecutivo estuvo precedida de la renuncia de Domingo Cavallo al frente del Ministerio de Economía, cuando se recrudecían las protestas en todo el país en rechazo a las medidas económicas impuestas recientemente.
Lejos de cumplir sus promesas, De la Rúa dejó la Presidencia con un país que lleva 42 meses de recesión, un desempleo del 18.3% -cuatro puntos mayor a la del 14% que recibió-, casi 15 millones de pobres, un déficit fiscal superior a los 8,000 millones de dólares y una abultada deuda externa de 132,000 millones de dólares que coloca al país al borde de la cesación de pagos.
El principio del fin llegó con la renuncia del ministro de Economía, Cavallo, el miércoles por la noche.
De la Rúa, sin embargo, no parecía estar tan solo, pues el Gobierno de EE.UU. afirmó que continuaría ?dando apoyo? a Argentina.
?Queremos que Argentina sea un vecino fuerte y en crecimiento en este hemisferio, y continuaremos dándole apoyo mientras ellos toman las difíciles medidas que consideren necesarias para lidiar con los problemas que afrontan?, dijo el portavoz del Tesoro.
Pero el espaldarazo no bastó, y De la Rúa tuvo que resignarse a oír el llamado de la mayoría de los líderes peronistas a que tuviera un ?gesto de grandeza?, una forma diplomática de pedirle la renuncia.
Puerta será presidente provisional
El presidente del Senado argentino, Ramón Puerta, deberá hacerse cargo transitoriamente de la Presidencia, a partir de la renuncia de Fernando de la Rúa, de acuerdo con la Constitución Nacional.
Las leyes argentinas establecen que la línea de sucesión del jefe de Estado es el vicepresidente, cargo que está vacante desde octubre de 2000, cuando renunció Carlos Alvarez.
El ordenamiento legal indica que el presidente del Senado, Ramón Puerta, es el sucesor natural.
Debido a las diversas interpretaciones sobre la situación, el mandato de Puerta quedará sujeto a una decisión de la Asamblea Legislativa.