Además sus duchas y afeitadas, la temperatura y el clima, pero también los eventos a los que asistía, las películas y las obras de teatro, la música que escuchaba y los regalos que recibía. Por sus diarios sabemos los itinerarios de sus viajes, sus visitas al médico, dentista y sastre. Aquello parece un inventario de lo efímero, lo pasajero, lo que el olvido normalmente aniquila.
La espesura de estas anotaciones con las alabanzas que cosechó y las críticas que si o no merecía, con las medicinas que ingirió y los pensamientos que pasaban por su cabeza, interesan por ser uno de los escritores más conocidos y leídos con su ?Montaña mágica?, ?Los Buddenbrook?, ?Muerte en Venecia?, ?Doctor Faustus?, etc. Sus pronósticos del ocaso de la burguesía demuestran claramente en estos diarios que su gloria ha sido ancha pero frágil, y que nada asegura que un artista sea definitivamente bueno, ni siquiera malo.
Thomas Mann hacía una vida retirada con episodios de socialidad mundana, una vida de monje laborioso. Su vida son sus obras. Por otra parte, obra es dinero, y los ?diarios? llevan una cuenta detallada de los honorarios y adelantos y porcentajes ?como si de una contabilidad hanseática se tratara?. Paradójicamente la guerra y el exilio acabaron por revitalizar a Thomas Mann, quien había escrito: ?Todo cambia en el flujo del tiempo. ¡Cuántos muertos y deteriorados! Para mí, bendiciones y penas, gloria mundial, cansancio y tristeza. Yo me sorprendo de mi capacidad de trabajo, y, sin embargo, es profundo el cansancio?.
Thomas Mann es partidario de la democracia, como un ideal de vida que resulta menos dañino a la civilización que las demás opciones. Opina que la democracia propone un equilibrio entre lo individual y lo colectivo, que niega el fascismo y el comunismo. Lo sostiene cuando su hermano Heinrich, antiguo socialista, se vuelve completamente prosoviético. Thomas Mann acabó su vida en Suiza. Decía: ?Suiza no es ni mi exilio ni mi refugio, sino mi observatorio desde el cual considero la vida desde lejos, con una inteligencia que no envejece?.
Así fue el final de este ?humanista fatigado?, quien tuvo una vida escondida, su homosexualidad. Junto con Kafka ha sido el escritor más leído de la posguerra germánica. Nunca conoció la tierra de su madre, el Brasil. Thomas Mann se autoretrató en sus páginas autobiográficas. Nació en el año 1875, y murió en 1955.