Vida

Vida breve: Lo autobiográfico

En la escena cultural aparecieron, ya hace algunos decenios en un número mucho más intenso, las biografías y las autobiografías.

Ambos resultan hoy, sobre todo, un fenómeno sociológico y más que resucitar recuerdos, que permanecen en una inmovilidad viviente, y son rememorados, son hechos testimoniados.

Lo biográfico está situado entre los escritos de historia y la crónica periodística, y gracias a las biografías y autobiografías seminovelescas, se venden y se leen muchos libros valiosos de esta ?ego-literatura?.

Las ?narraciones de sí mismo? son un género tentador tanto para el escritor como para el lector pues se trata de las experiencias vividas y no imaginadas en el trayecto de Fulano o en la vida de Mengana y su entorno, que pone a luz la difícil relación entre una determinada pareja, o conflictos en la existencia de una familia por las circunstancias externas, narradas por una de las víctimas o sus familiares.

Generalmente es lo ?colectivo? a partir de una referencia individual.

Con esto la literatura del ego, llamada también ?la literatura de las confesiones?, se ha convertido en un humanismo nuevo.

La historia personal en un tiempo caótico, de guerras, conflictos, matanzas, han hecho más a favor de la conciencia general o de la memoria colectiva que los ensayos o discursos ideológicos o de la política con sus campañas.

Como ejemplo bastaría citar el largo desfile de los sobrevivientes judíos al final de una película de Spielberg sobre el aplastante poder de los hombres sobre los hombres en los capos de exterminio.

?Novelistas de lo real? o biógrafos de la gente sencilla, de los individuos comunes, víctimas de la historia moderna, terminan interesando más que los relatos o confesiones de las cabezas coronadas o de las grandes figuras públicas.

Los ?historiadores? o narradores se han convertido en biógrafos de la gente anónima con su historia local o la microhistoria sin rostros de las estrellas cinematográficas, pero llena de encuentros, hechos, testimonios y miserias, o sea del espesor de una vida corriente en esta época nuestra de asilados, inmigrantes, refugiados, etc.

De ahí el éxito de los libros que transmiten el temblor de la existencia: la crónica de los destinos personales durante los temblores, guerras, persecuciones, etc.

En cierto sentido, toda vida tiene fragmentos de la vida de otros.

El uno es el otro, y el escritor de una autobiografía tiene el privilegio de ser aquel de quien él mismo habla, al sacar a luz lo que permanecía en la sombra del ?yo?, que también es el ?tu?, al escarbar en la intimidad de sí mismo o en sus recuerdos.

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