Así lo pronostican pequeños productores del grano asociados y organizados en cooperativas, quienes buscan alternativas para controlar la crisis.
Gerardo de León, de la Federación de Cooperativas de Café de Guatemala, estimó que para la próxima cosecha habrá una baja de 1.5 millones de quintales, que se sumaría a la pérdida de este año.
Eso significa que el volumen de exportación se reduciría a 2.5 millones de quintales.
Según reveló esta semana Fernando Montenegro, presidente de la Asociación Nacional del Café, Anacafé, para la cosecha 2001-2002, la cual finaliza el 30 de septiembre próximo, se exportará un total de 4 millones de quintales.
Aunque el directivo de esa asociación no dio un dato específico sobre los resultados de la próxima cosecha del aromático, opinó con tristeza que ?el panorama es poco optimista y cada vez hay más resultados negativos?.
Sin posibilidades
Manfredo Töpke, dedicado al cultivo del aromático, afirmó que la crisis por la que pasa el sector ha obligado a varios caficultores a vender sus fincas y perderlo todo.
Otros, como es el caso de algunos pequeños productores, han tenido que continuar con ese cultivo debido a las características de la tierra donde siembran.
Para Gerardo De León, la única opción que les queda es volver a sembrar milpa, frijol y arroz, para poder subsistir.
Sin embargo, según explicó De León, sin dar su brazo a torcer, los pequeños caficultores se han dado a la tarea de mejorar el cultivo, aplicando procedimientos orgánicos.
Algunos piensan en unirse y mejorar la calidad para ofertar café duro y estrictamente duro, con el objetivo de obtener mejores precios en el mercado internacional.
Según Töpke, una de las salidas de la crisis actual es industrializar el café para poder comercializarlo tostado y molido en el extranjero.
También opinó que al sector le ayudaría, que el fideicomiso autorizado el año pasado por el Congreso de la República funcione mejor y fluyan más rápido los recursos.
Actualmente sólo ha entregado US$28 millones de los US$100 millones autorizados.