Escenario de vida

Nuevo amanecer para Venezuela tras años de oscuridad

Mi corazón está con el pueblo venezolano, pues se respira una esperanza real.

Aquí en Estados Unidos, donde me encuentro, la reciente captura del dictador Nicolás Maduro representa, para millones de venezolanos que radican acá, un momento histórico y un rayo de esperanza después de décadas de exilio forzado, represión y escasez.

Este suceso significa para millones de venezolanos el miedo constante convertido hoy en cenizas.

He escuchado innumerables historias de venezolanos que tuvieron que dejar su país, su casa, su negocio y sus pertenencias, llevando consigo solo una pequeña maleta. Lo que ocurrió por décadas fue inconcebible, pues, desde 2014, casi ocho millones de venezolanos tuvieron que abandonar su país, todo debido a la crisis política, económica y humanitaria provocada por el régimen chavista. ¿Sabía, mi querido lector, que esa cifra significa que más de uno de cada cuatro venezolanos tuvo que buscar un futuro fuera de sus fronteras?

Por fin, después de años de injusticias, la caída de quien mantuvo a su pueblo de rodillas es una señal de que las cosas pueden cambiar. Aunque algunos critiquen la forma en que se llevó a cabo la captura —con voces en Estados Unidos celebrando y otras defendiendo a Maduro como si fuera una causa legítima—, lo que está en juego va más allá de debates ideológicos: es recuperar la dignidad del pueblo venezolano. Legal o ilegal será determinado por los tribunales, pero no se puede negar que Maduro fue un dictador que reprimió a cualquiera que se le opusiera, encarcelando a miles y limitando libertades fundamentales.

Es comprensible que aún existan dudas y críticas sobre el proceso, y que muchos enfoquen sus miradas en los aspectos negativos o en teorías sobre soberanía y legalidad, pero no podemos ignorar lo que este suceso significa para millones de venezolanos, el miedo constante convertido hoy en cenizas.  Para mí, el día que lo capturaron debe ser festejado con bombos y platillos.

Lo que me llama la atención es que ya empezó la excarcelación de los primeros presos políticos de una lista de 863 arrestados, entre ellos ciudadanos venezolanos y extranjeros, tras el anuncio de la Asamblea Nacional chavista. Esto marca un gesto tangible de cambio, después de años en los que presos que diferían ideológicamente  pensaron que jamás verían la luz del día.

La captura de Maduro puede ser el punto de partida para restaurar el Estado de derecho, liberar a más presos políticos y, sobre todo, para que millones de venezolanos que tuvieron que huir puedan anhelar el regreso a una patria más justa y libre.

Hoy es un día que muchos venezolanos jamás imaginaron vivir: es un sueño hecho realidad. Ahora, Maduro enfrenta la justicia y coloca nuevamente la dignidad de un pueblo en el centro de la historia.

Mi corazón está con el pueblo venezolano, pues ya respiran una esperanza real, no solo por la caída de un dictador, sino por la perspectiva de que la justicia y la libertad finalmente comienzan a abrirse paso después de tanto dolor.

Mientras algunos mandatarios rechazaron el procedimiento, por considerar que vulnera la soberanía, otros celebraron la caída del régimen chavista, como el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y expresaron su apoyo, y consideraron que “a todos los criminales chavistas les llega su hora”.

Sí. Sé que habrá quienes sigan enfocándose en las sombras del proceso, quienes duden de las intenciones de Estados Unidos por accionar sin titubeo. Pero hoy, más que nunca, debemos recordar lo que está verdaderamente en juego: la libertad de un pueblo que ha anhelado justicia durante años.

Que este momento pase a la historia no solo como la caída de un dictador, sino como el punto de inflexión que marcó el renacimiento del espíritu venezolano. Porque después de tanto dolor, el sueño de una Venezuela libre vuelve a respirar.

ESCRITO POR:

Vida Amor de Paz

Presidenta de la Fundación del Bosque Tropical. Directora general de Planeta Verde Televisión. Presentadora de Los secretos mejor guardados, de Guatevisión. Recorre el mundo filmando en cinco continentes. Es graduada de la Universidad Panamericana, en Periodismo.