PALABRAS DE PAPELInútiles reclamos
No es ninguna novedad decirles que durante los últimos días dos tragedias enlutaron a familias guatemaltecas, ubicadas en los extremos de la escala social y económica del país.
Cuatro destacados empresarios y el piloto que los conducía en una avioneta comercial, perecieron inmediatamente al derrumbarse la aeronave en territorio salvadoreño, mientras que un día antes, un autobús urbano que se precipitó al vacío causó la muerte de más de una decena de niños y adultos, cuyos nombres se pierden en la multitud del anonimato popular.
Se deplora el fallecimiento de los valiosos guatemaltecos que en pos de un objetivo de carácter social, y no mercantil, como se pudiese suponer en primera instancia, perdieron la vida en el accidente aéreo ocurrido por causas no establecidas hasta el momento de escribir estos apuntes; pero que, al parecer, no podría atribuirse a imprudencia o impericia del piloto de la avioneta.
(Aprovecho para presentar mis condolencias y solidario saludo a Fernando Andrade Díaz-Durán por la sensible pérdida de su querido hijo Rodrigo).
En cuanto al percance de la camioneta urbana, nuevamente se lanzan voces de reclamo, que se irán enmudeciendo conforme transcurran los días, hasta que no acontezca otra tragedia similar, siempre que ocurra en la capital o su área de influencia urbana, porque si sucede en un apartado municipio, no pasará de consignarse más que en pequeña nota informativa perdida entre la crónica roja.
Ya ni me acuerdo de todos los artículos que he publicado en torno a los trágicos efectos causados por accidentes de tránsito provocados por autobuses de transporte colectivo que circulan en la ciudad, camionetas del servicio extra urbano y otros vehículos pesados, sin faltar las falsas lamentaciones y somatadas de pecho de los funcionarios cuyas instituciones tienen a su cargo la supervisión del transporte público.
De nada sirve. Directores y jefes de Transportes y Tránsito van y vienen, y la mayoría de las veces sólo para engordar sus billeteras, porque son tan incapaces, corruptos e irresponsables, como ineptos, temerarios y abusivos son muchos de los pilotos que manejan automotores con decenas de pasajeros a bordo.
Infortunadamente, no tardará en ocurrir otro accidente en cualquier carretera o en indistinta calle, causando muertos, heridos, viudas, huérfanos, incapacitados, en tanto las ?autoridades? del ramo seguirán haciéndose de la vista gorda, afanados en sacarle el jugo a sus comisiones, gratificaciones y propinas.