ARCA DE ESPEJOSCrimen de lesa cultura

AQUILES PINTO FLORES.

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Un nuevo crimen que no tiene perdón de Dios, y menos de los hombres, se está cometiendo mediante el Acuerdo Gubernativo con fecha veinticuatro de septiembre pasado, por el que prácticamente deciden acabar con el único órgano de difusión cultural que, aún con sus deficiencias, viene ?tapándole el ojo al macho?, en el desierto de la cultura que vive Guatemala.

Me refiero a la supresión de la frecuencia 104.5 FM de radio cultural, más conocida entre la vieja guardia como Radio Faro AVIATECA, tan de grata recordación en un pasado reciente, y por la cual se han librado incruentas batallas.

El tema que me ocupa lo he calentado en mi tintero desde el momento de la promulgación del malogrado Acuerdo, pero el banderazo de salida a la opinión pública, lo ha provocado la buena pluma del leído columnista Jorge Palmieri (amigo viejo y viejo amigo) en el diario elPeriódico del lunes pasado, en el que hace un dramático llamado a instituciones culturales y artísticas, para que le aclaren el entendimiento al Presidente Portillo y no saquen del cuadrante esa radio cultural, pues ?sería una calamidad nacional?.

Se lo pide ?por el amor a Dios o por el amor a Guatemala, el amor a la cultura, a la música clásica o el amor a su hijita Gabriela?.

Recalco que por esa radio -la predilecta de los melómanos- se han librado incruentas batallas recogidas en la historia nacional de la cultura de Guatemala, desde que tuvo la feliz idea de fundarla el coronel y piloto aviador Gonzalo Yurrita Nova, en octubre de 1950 cuando se desempeñaba como presidente de AVIATECA.

Si hubo batallas victoriosas, es porque existen héroes que las protagonizaron y hoy es oportuno rendirles público reconocimiento. Repito que el coronel Yurrita Nova se convirtió en el Creador de la Radio como ahora Portillo se convierte en el Matador de la misma.

En 1973, AVIATECA fue liquidada, oportunidad aprovechada por el entusiasta director de la Radio, Mario Estupinián y el ministro de educación Alejandro Maldonado Aguirre, para lograr que en el Decreto de liquidación, la radiodifusora fuera absorbida por esa Cartera, y Maldonado, gracias a su reconocida sensibilidad, interpuso sus buenos oficios ante el Presidente, General Arana, a efecto de que al personal de la Radio se le duplicara el sueldo y el respectivo presupuesto.

Es justo recordar a Eunice Lima, quien desde la Dirección General de Bellas Artes aunó esfuerzos con Mario Estupinián, para proseguir la importante labor, conscientes de que se tenía que sacar adelante aquel proyecto emblemático de la cultura guatemalteca.

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