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Nuevas rimas económico románticas

Los analistas trémulos al observar la volatilidad de la economía nacional.

Volverán las oscuras golondrinas… Con esos versos se inicia la rima LIII de Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), al referir el vuelo constante de los pajaritos, a veces detenido por el placer. No tan poéticos, los críticos de la economía califican de esa manera al capital especulativo cuando ingresa al país por un corto tiempo para aprovechar altos intereses, y al menor asomo de alarma se retira con la consiguiente inestabilidad económica.

Una economía sana necesita de una inversión extranjera directa en bienes reales de producción.

Un efecto negativo es generar liquidez en el sistema financiero, con la consiguiente inflación al sobredimensionar la oferta de dinero. Dicha corriente monetaria no genera empleo, pues nada más engorda a las instituciones financieras. Los banqueros están felices al ofrecerlo, pero por el alza de la oferta, disminuye el precio. En pocas palabras, se deprecia la moneda. Eventualmente, debido a la necesidad de mantener su valor, casi siempre en US dólares, producen repentinas conversiones con la respectiva devaluación de la moneda nacional. No obstante, cuando ingresa, dicha disponibilidad ofrece facilidad para la adquisición de divisas, con el encomio de las calificadoras de riesgo.

Decir que hay empresas apostando por el país, como una virtud, es una tamaña tontería, cuando no se observa al capital golondrina. Por lo tanto, es necesario fijarse en la necesidad de emprender acciones rápidas para garantizar la disminución de la volatilidad financiera a través del mejoramiento de la exportación de bienes nacionales. Lo que supone el fortalecimiento de la producción agrícola e industrial, así como los servicios contratados internacionalmente. Al país ingresaron US$1,229.4 millones, mientras salieron US$15.8 millones. A ese fenómeno se le llama calentamiento de la economía. No porque alguien sude calenturas ajenas, sino debido a la necesidad de que el aumento de revoluciones en el ciclo del dinero encuentre un crecimiento en bienes de producción concretos.

De esa cuenta, el país se enfrenta a un desafío claro: mejorar su inserción a nivel mundial; en especial en su área de influencia marcado por el dólar americano. La prioridad consiste en mejorar la exportación a través de la diversificación de los medios de transporte. Los puertos son la primera prioridad, deben funcionar eficientemente. En segundo lugar, la diversificación del transporte mismo. En el país, se puede utilizar el terrestre y el aéreo; tiene dificultades el marítimo, pues solo lo atienden las grandes flotas; es prácticamente inexistente el fluvial, para no hablar del ferroviario. Así, como la olla de presión, la inversión extranjera directa hace crecer la presión interna.

En efecto, el 51.9% de la inversión extranjera directa está integrada por actividades financieras y de seguro: US$639.1 millones. Los maletines cargados de dólares permanecen sin cerrarse. Son golondrinas. La seguridad vendría con la construcción de hoteles, hospitalidad privada, fábricas de transformación, maquilas. Por el momento, industria ligera y alimentaria. Algún día, industria pesada o de electrónica avanzada.

Y ¿qué con aquellas que aprendieron nuestros nombres, como diría Bécquer? Esas se van para no volver. Cuando dejan de recibir los altos intereses, cuando la presión inflacionaria hace descender el precio del dinero llegando al desequilibrio financiero, cuando la variación cambiaria hace aconsejable sacar parte del capital para evitar el riesgo y, finalmente, si hay un acontecimiento político desastroso; vuelan las golondrinas. Ya se sabe, sucede cuando aprenden los nombres de autoridades irresponsables, funcionarios corruptos y miserables bandidos.

ESCRITO POR:

Antonio Mosquera Aguilar

Doctor en Dinámica Humana por la Universidad Mariano Gálvez. Asesor jurídico de los refugiados guatemaltecos en México durante el enfrentamiento armado. Profesor de Universidad Regional y Universidad Galileo.