SENTIDO COMUNCompetitividad y empleo
Entre otras desgracias que nos causa la economía ?dirigida? por los políticos, Prensa Libre nos informa de la crisis de empleo en el país. A quienes habitamos esta linda tierra, nos permitirán intercambiar libre de impuestos con los habitantes de los demás países centroamericanos (Unión Aduanera), pero no así con los que viven en otros países del mundo. Y que cuidarán a los empresarios organizados con una barrera común a toda Centroamérica.
La opción que no se menciona, que es la que más nos convendría, es la eliminación unilateral de impuestos de importación. Nos advierten que a la comunidad internacional no le gustaría, pero nadie puede anticipar cuál sería la actitud de una Europa o de EE.UU. ante una Guatemala que unilateralmente dispusiera abrirse al mundo. De nada sirve hacer la pregunta hipotéticamente, porque ya se sabe qué darán la respuesta más cómoda. Sin embargo, la respuesta no se puede tomar como una opinión seria y debidamente considerada.
Se habla de aumentar la eficiencia de nuestra economía para competir, pero la discusión que no oigo es la pertinente. ¿Cómo afecta nuestra eficiencia productiva el costo de mantener los impedimentos a comprar en el mundo donde sea más barato, es decir, a economizar cuando compramos insumos y así bajar costos, amén de economizar al comprar nuestros bienes de consumo que por de pronto subirían el nivel de vida, liberarían parte de nuestros ingresos para crear mercados internos que permitan a nuestras industrias aumentar la escala de su producción y fabricar nuevas cosas? ¿Cómo afecta nuestros costos de producción y eficiencia las restricciones que obligan a aumentar innecesariamente los gastos y atrasos de tener aduanas y de capital invertido en inventarios? Con la ineficiencia que nos causan todos esos impedimentos jamás podremos competir con los productores del exterior. Areas tan pequeñas como Centroamérica necesitan de la competencia del exterior para ser competitivos. Claro que una Unión Aduanera agranda el mercado y la competencia, pero es cambiar de una diminuta área a una un poco menos diminuta, suficientemente pequeña para quedarnos mediocres. Por último, parece totalmente desconocido que las restricciones a importar disminuyen la eficiencia económica de las exportaciones.
Nos ufanamos de las producciones fomentadas y protegidas, pero si hacemos cuentas, ¿cuál es su valor agregado? ¿cuánta riqueza real agregan al país? La forma de calcularlo es tomando al valor de lo producido, pero calculado al precio que lo podríamos comprarlo en otra parte, y restándole lo que se gastó en producirlo y el monto del subsidio que le dio el consumidor. (El subsidio es la diferencia entre el precio que el consumidor tiene que pagar y el precio que podría pagar si fuese libre la importación, multiplicado por el volumen). El valor agregado es esa diferencia que, inclusive, podrá ser negativa. Aunque fuese positiva, un MBA nunca castigaría lo económico para subsidiar lo antieconómico.
Si no basta ese absurdo proceder, ante la enorme necesidad de capital mantenemos un impuesto al rendimiento del mismo de 31%. ¿Acaso es para de una sola vez destruir las oportunidades de empleo y de fuentes de ingresos fiscales? En última instancia, la eficiencia y competitividad productiva se mide en rendimiento, en dinero. Un impuesto a las utilidades que de entrada rebaja la eficiencia en 31% es un absurdo. ¿Es así como queremos ser competitivos y crear empleos?