Estado, empresa y sociedad

Perspectivas económicas mundiales

Una disipación de las tensiones comerciales también podría contribuir al crecimiento.

En medio de los sorprendentes acontecimientos que se han suscitado en este primer mes del 2026 a nivel mundial, desde el ataque a Venezuela y captura de su presidente, los tambores de guerra que suenan en Oriente Medio por un eventual ataque a Irán, las pretensiones de los Estados Unidos de América (EUA) sobre el territorio de Groenlandia, la profundización de las diferencias políticas entre los EUA y la Unión Europea, los encendidos y encontrados discursos del presidente de los EUA y del primer ministro de Canadá en el Foro de Davos, la creación por Donald Trump de la Junta de Paz para Gaza, el encuentro en Abu Dabi de delegados de Ucrania, Rusia y EUA en búsqueda de la paz, el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó la actualización sobre las perspectivas de la economía mundial.


Las proyecciones en un contexto ambivalente todavía permiten prever que el crecimiento mundial se mantenga resiliente en niveles del 3.3% en 2026 y 3.2% en 2027, similares al estimado del 3.3% del 2025. Se prevé que el nivel general de la inflación mundial descienda de un 4.1% estimado en 2025 hasta un 3.8% en 2026 y un 3.4% en 2027.


Por un lado, las tensiones comerciales podrían exacerbarse, lo cual prolongaría la incertidumbre y lastraría más la actividad económica. Tensiones políticas internas o geopolíticas, introducirían nuevas aristas de incertidumbre y alterarían la economía debido a su impacto en los mercados financieros, las cadenas de suministro y los precios de las materias primas. Un aumento de los déficits fiscales y una deuda pública abultada podrían ejercer presión sobre las tasas de interés a largo plazo y, a su vez, sobre las condiciones financieras en términos más generales.


Por el lado positivo, la actividad podría verse impulsada aún más por la inversión en la inteligencia artificial (IA), si una adopción más rápida de la IA redunda en aumentos de productividad y mayor dinamismo de las empresas; así como por el apoyo fiscal y monetario, condiciones financieras acomodaticias y la adaptabilidad del sector privado. Una disipación de las tensiones comerciales también podría contribuir al crecimiento, estima el FMI.

Se prevé que el nivel general de la inflación mundial descienda de un 4.1% estimado en 2025 hasta un 3.8% en 2026 y un 3.4% en 2027.


En los EUA, se proyecta que la economía crezca un 2.4% en 2026, con el respaldo de la política fiscal y una tasa de interés de política monetaria más baja, mientras las barreras comerciales se sigan disipando. En 2027 el crecimiento permanecerá en un 2.0%, gracias al impulso de los incentivos fiscales en el marco de la denominada “Ley Grande y Hermosa” de 2025.


En el caso de China, se prevé un crecimiento del 4.5% en 2026, por las medidas de estímulo fiscal, nuevos préstamos bancarios para inversión y las tasas arancelarias más bajas de EUA sobre los productos chinos, resultado de la tregua comercial acordada entre ambos países. Se prevé que la tasa de crecimiento de la economía se desacelere hasta el 4.0% en 2027 a medida que se intensifiquen los obstáculos estructurales.


La zona europea que se estima creció en 1.2% en 2025 se espera que crezca en 1.1% en 2026, por una recuperación del consumo privado y menores niveles de inflación. En América Latina y el Caribe, se proyecta que el crecimiento se modere al 2.2% en 2026 y que repunte hasta el 2.7% en 2027, conforme los países de la región se aproximan al nivel potencial desde diferentes posiciones cíclicas.


Guatemala, que analizaremos con más propiedad en otra ocasión, se estimaba que crecería un 4.1% en 2025 y en 2026, apoyado por el aumento de la demanda interna, el consumo privado, el gasto público, las remesas y el dinamismo de la demanda externa.

ESCRITO POR:

José Alejandro Arévalo

Profesional, especialista en banca y finanzas. Profesor universitario. Consultor independiente.