Por lo visto fueron muchos los ingenuos que pensaron: ?el 2 de enero, tempranito, ni cola habrá?. Y cuando llegaron no sólo había que hacer la fila del registro civil sino también otra, mucho más larga, para el boleto de ornato del nuevo año.
Espanta el ver la fila monstruosa, como murallita china, que se pierde a la vista, chicote que azota la paciencia y lleva a pensar ¿a qué hora saldré de aquí?
Sabemos perfectamente donde empieza la espera, pero al buscar la punta de la cola (para empezar a esperar) uno camina y camina y camina. Los que hacen fila desde la madrugada nos miran pasar como pensando ?pobre, si la cola ya dio vuelta la esquina? y la esquina está lejos.
De nada sirve arrepentirse y clamar desde el purgatorio ¡mejor hubiera venido en noviembre o en diciembre! Ah, pero como le urgían más los regalos, los volcancitos, el arbolito, los pastorcitos o el convivio… ¡sufra!
Para ser buenos vecinos, civilizados, no muy aburridos, los aguardantes platican del frío (por supuesto), de Portillo, de lo caros que están los útiles. Y odiamos a la señora que por platicar no avanza tres pasos (y que nosotros convertimos en 4 pasitos).
Sin prisa y contentos que haya tanta gente en trámites, los ambulantes venden lapiceros, chicles, chocolates, café ralo y panes con quien sabe qué clase de pollo.
Curso intensivo de paciencia
Supérese en el 2002. Método vivencial de una, dos o tres horas. Aprenda con maestros oficinistas hartos de ver tanta gente de golpe y encantados de poder decirle que le falta un formulario, el número de folio o el mentado boleto de ornato.
Algo así como los adornos de luces de diciembre son las guirnaldas de gente que en enero se hacen frente a la Liga contra la Tuberculosis (para la tarjeta de pulmones), frente a la oficina de Pasaportes (parece que todos se quieren largar de aquí), frente a la torre de Tribunales (pa los antecedentes penales) y frente a la Academia de la Policía (para los policiacos). Imagínese, tanto esperar por un papelito que diga que usted está sano y que es honrado. Claro que nadie le confiaría un empleo si usted sólo jurara que no roba ni miente ni engaña.
Como vemos, el reino encantado de las colas tiene muchos súbditos y hay colegios que ayudan porque exigen una fe de edad reciente, que no tenga más de un mes de haber sido extendida, aunque ¿qué tiene de malo una que tenga 6 meses?
El IGSS le recomienda
Evite las aglomeraciones y disfrute su estadía, pero si ve que se están colando adelante ¡corra a meterse! pero gritando ¡no se cuelen, sinvergüenzas!
Si la cola es tan larga que hasta pasa de regreso junto a usted, siéntase verdaderamente alegre cuando llegue al punto en que da vuelta en la dirección correcta. Empiece a ver las caras a los colahabientes que todavía van en dirección contraria.
Si ve que la otra cola es cortita o nota que está caminando más que la suya: NO se cambie de fila.
Aguántese porque pueden pasar tres cosas: que sea para el trámite equivocado, que sea sólo para licenciados y güizaches o que sea la hora de almorzar y el dependiente cerró su ventanilla.
Entonces sí, a ver quién le cree que usted iba en la anterior fila, que ya empezó a pasar y rápido.