El centenario de la FIFA: ¿hacia dónde podría destinarse la mayor parte de su presupuesto histórico?

El presupuesto proyectado por la FIFA para la celebración de su centenario y las inversiones de los países anfitriones no se concentrarán en estadios, también deberán sostener telecomunicaciones, energía, movilidad, salud, agua, tecnología, logística, gestión de residuos y mantenimiento.

El Mundial 2030 será el principal acontecimiento del ciclo financiero 2027-2030 de la FIFA. De acuerdo con el presupuesto incluido en el Informe Anual 2025 de la organización, se proyectan ingresos récord de US$14 mil millones durante esos cuatro años. Dentro de esa planificación, el presupuesto específico del torneo de fútbol asciende a aproximadamente US$3 mil 303 millones, lo que lo convierte en el mayor evento individual del periodo, según publicación de Inside FIFA.

Esta cantidad corresponde principalmente a las responsabilidades organizativas de la FIFA y no representa el costo total del torneo. A ella deben sumarse las inversiones que realizarán España, Marruecos y Portugal, principales anfitriones, así como Argentina, Paraguay y Uruguay, que recibirán un encuentro conmemorativo cada uno.

Los gobiernos, ciudades sede, operadores de transporte, propietarios de estadios y empresas privadas asumirán buena parte de las obras de infraestructura y de los servicios necesarios para desarrollar el campeonato.

Además, la Confederación Sudamericana de Fútbol propuso ampliar excepcionalmente la edición de 2030 a 64 selecciones como parte de la celebración centenaria (16 más de la última edición). La FIFA ha aceptado estudiar la posibilidad, pero no existe una aprobación definitiva. Una eventual ampliación implicaría más partidos, delegaciones, espectadores, centros de entrenamiento, desplazamientos y demanda de servicios.

Por ello, la pregunta sobre el destino del presupuesto no puede responderse observando únicamente la construcción y remodelación de estadios. El verdadero desafío financiero estará en garantizar que seis países, tres continentes y numerosas ciudades puedan operar como un solo sistema durante varias semanas.

Telecomunicaciones para conectar un Mundial

Uno de los componentes más relevantes será la infraestructura de telecomunicaciones. Los estadios, centros internacionales de transmisión, zonas de aficionados, hoteles, aeropuertos y centros de prensa necesitarán conexiones rápidas, seguras y redundantes.

Las inversiones pueden comprender redes de fibra óptica, cobertura 5G, wifi de alta densidad, centros de datos, soluciones en la nube y sistemas de respaldo para mantener las operaciones incluso ante interrupciones. La transmisión de cada encuentro requerirá mover grandes volúmenes de vídeo y datos hacia televisoras, plataformas digitales y medios de comunicación de todo el mundo.

La conectividad también será indispensable para vender entradas, validar acreditaciones, procesar pagos, coordinar voluntarios y brindar información en tiempo real. En consecuencia, parte de la actividad económica generada por el Mundial beneficiará a operadores de telecomunicaciones, proveedores de nube, integradores tecnológicos, empresas de ciberseguridad y desarrolladores de aplicaciones.

Energía y continuidad operativa detrás de cada partido

Un encuentro mundialista moviliza sistemas de iluminación, climatización, pantallas, cocinas, centros de transmisión, controles de acceso y equipos de seguridad. Todo ello demanda un suministro eléctrico estable, además de capacidad de respaldo.

Las ciudades sede deberán revisar subestaciones, redes de distribución, generadores de emergencia y sistemas de administración inteligente de la energía. Los estadios modernizados también pueden incorporar iluminación LED, paneles solares, equipos de menor consumo y plataformas que controlen la demanda energética en tiempo real.

La inversión no se limita a garantizar que las luces permanezcan encendidas durante los partidos, también debe proteger aeropuertos, estaciones, hoteles, hospitales y centros tecnológicos. En este contexto, las empresas de electricidad, eficiencia energética, automatización, almacenamiento y energías renovables forman parte de la cadena invisible que sostiene el torneo.

Transporte inteligente para movilizar a millones de personas

La movilidad probablemente concentrará algunas de las inversiones públicas más importantes relacionadas con el Mundial. No basta con trasladar aficionados hacia los estadios, también deben movilizarse selecciones, personal técnico, árbitros, periodistas, patrocinadores, trabajadores y mercancías.

El desafío será mayor porque la edición de 2030 abarcará seis países. Esto demandará coordinación entre aeropuertos, trenes, metros, autobuses, carreteras, pasos fronterizos y servicios privados de transporte. Los sistemas inteligentes de tráfico, la señalización digital, las aplicaciones de movilidad y los centros de control serán esenciales para distribuir los flujos de personas.

Marruecos ya ha vinculado parte de sus programas de infraestructura con la preparación para el campeonato. Un informe del Ministerio de Economía y Finanzas marroquí, publicado en su plataforma oficial, señala que empresas públicas participan en la adecuación de estadios y en el desarrollo de infraestructura de transporte y comunicaciones. El mismo documento cita un programa ferroviario estimado en 87 mil millones de dírhams, que incluye la extensión de la red de alta velocidad. No todo ese monto puede considerarse gasto exclusivo del Mundial, pero el torneo funciona como acelerador de proyectos estratégicos.

España y Marruecos también han promovido cooperación empresarial para la modernización ferroviaria marroquí, identificando expresamente estos proyectos como parte de la preparación para 2030, según publicaciones La Moncloa, canal oficial del gobierno español.

Portugal, por su parte, cuenta con un Programa Nacional de Inversiones 2030 que abarca transporte público, ferrocarriles, carreteras, aeropuertos, energía, agua y gestión de residuos.

Salud, emergencias y capacidad hospitalaria

La salud es otra industria fundamental que pocas veces aparece en la cobertura deportiva. Cada estadio necesita servicios médicos, ambulancias, personal de primeros auxilios, áreas de atención y rutas de traslado hacia hospitales de referencia.

La planificación debe contemplar no solo lesiones o emergencias dentro de las instalaciones. También debe responder a olas de calor, enfermedades transmisibles, incidentes de gran escala y necesidades médicas de viajeros internacionales. Esto requiere coordinación entre autoridades sanitarias, hospitales públicos y privados, laboratorios, proveedores de medicamentos y empresas de tecnología médica.

Un torneo distribuido geográficamente también exige compartir información, establecer protocolos comunes y garantizar atención adecuada para delegaciones y aficionados que se desplacen entre países. Parte del presupuesto operativo podría dirigirse a capacitación, equipos, centros temporales de atención y sistemas digitales para gestionar emergencias.

Agua y saneamiento ante la presión de millones de visitantes

El agua será especialmente relevante en ciudades que ya enfrentan estrés hídrico. Los estadios necesitan abastecimiento para sanitarios, limpieza, cocinas, riego del césped y consumo humano. A ello se suma la demanda de hoteles, restaurantes, zonas de aficionados y espacios públicos.

Las inversiones relacionadas pueden incluir almacenamiento, monitoreo de redes, reducción de fugas, tratamiento de aguas residuales y reutilización de agua para riego. En Marruecos, donde la disponibilidad del recurso representa un desafío estructural, el Banco Mundial ha advertido sobre la presión hídrica y ha destacado los programas de inversión pública en agua y en la preparación para 2030.

Esto convierte a las empresas de tratamiento, medición, bombeo, saneamiento y gestión inteligente del agua en proveedores estratégicos.

Residuos, limpieza y economía circular

Cada jornada generará toneladas de residuos procedentes de alimentos, bebidas, empaques, materiales promocionales y operaciones de mantenimiento. Gestionarlos exigirá mucho más que colocar contenedores dentro de los estadios.

La magnitud del torneo representa una oportunidad para probar sistemas de trazabilidad, envases reutilizables, compostaje y modelos de economía circular. Asimismo, abre oportunidades para empresas de limpieza, reciclaje, tecnología ambiental y valorización de residuos.

La sostenibilidad forma parte de los criterios empleados por la FIFA para evaluar las candidaturas, por lo que la gestión ambiental no puede considerarse un servicio secundario.

Tecnología, datos y ciberseguridad

El Mundial 2030 también podría convertirse en uno de los torneos más digitalizados de la historia. El funcionamiento cotidiano dependerá de plataformas de venta de entradas, acreditación, control de accesos, pagos electrónicos, análisis de datos y monitoreo en tiempo real.

La inteligencia artificial puede utilizarse para predecir concentraciones de personas, optimizar rutas de transporte, identificar riesgos operativos y personalizar servicios para los aficionados. La biometría, sujeta a las normas de privacidad aplicables, podría agilizar accesos, mientras que los sistemas de traducción y asistencia digital facilitarían la atención de visitantes internacionales.

Esta dependencia tecnológica también incrementa los riesgos de ciberataques, por ello la seguridad en los centros de operaciones, la recuperación ante incidentes y las redes redundantes serán parte esencial de la inversión.

Alimentación, logística y cadenas de suministro

Alimentar a aficionados, delegaciones, voluntarios y trabajadores implica una extensa cadena de valor. Productores agrícolas, distribuidores, transportistas de refrigerados, banquetes, restaurantes y proveedores de empaques participan en la operación.

Los alimentos deben llegar cumpliendo normas sanitarias y horarios estrictos. La planificación también debe considerar dietas especiales, preferencias culturales y medidas para evitar el desperdicio.

Mantenimiento: el gasto que comienza antes del torneo y continúa después

La infraestructura mundialista necesita mantenimiento constante. Césped, iluminación, sistemas eléctricos, ascensores, climatización, baños, pantallas, redes, graderíos y estructuras de seguridad deben operar en condiciones óptimas.

Muchas contrataciones comienzan varios años antes del evento y continúan después de su finalización. Esto beneficia a empresas de mantenimiento técnico, limpieza, jardinería, administración de instalaciones y monitoreo predictivo.

El valor económico de estas actividades puede pasar inadvertido porque no siempre se presenta como una gran obra pública. Sin embargo, son esenciales para proteger la inversión realizada y evitar que los estadios y demás instalaciones se deterioren una vez finalizado el Mundial.

El mayor presupuesto podría jugarse fuera de la cancha

No es posible afirmar todavía qué industria recibirá la mayor proporción del gasto total, porque los presupuestos nacionales continúan evolucionando y muchas inversiones forman parte de programas públicos más amplios. Sin embargo, los proyectos relacionados con el transporte, las telecomunicaciones, la energía y la transformación tecnológica podrían ser los de mayor potencial, con opciones de crédito empresarial y retorno de inversión.

El centenario de la FIFA será visible en estadios llenos, ceremonias y partidos distribuidos entre tres continentes. Pero, detrás de esa celebración funcionará una extensa red de empresas y servicios que rara vez ocupa los titulares. Y estas industrias invisibles son las que convertirán el siguiente torneo mundialista de fútbol en una de las operaciones económicas y organizativas más complejas y esperadas del 2030.

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