Conciencia

Después del Mundial

Los mejores no llegan por suerte. Detrás de cada triunfo hay preparación, reglas y trabajo en equipo.

Termina otra Copa Mundial de Fútbol y todo vuelve a la rutina. Fueron semanas de emoción y celebración. Miles de millones de personas siguieron el torneo alrededor del mundo, una muestra de la pasión que despierta este deporte. Más allá de los resultados, el Mundial deja algunas lecciones. Ningún equipo llega a competir a ese nivel por casualidad. Detrás de cada selección hay años de preparación, entrenamiento y decisiones difíciles. Los jugadores son escogidos por su capacidad y rendimiento. No basta con la amistad, la antigüedad o el parentesco

Cuando cada institución juega su propio partido, los ciudadanos terminan perdiendo.

. Juegan quienes están mejor preparados para cumplir la función que les corresponde. Pero las estrellas no bastan. Una selección puede contar con grandes figuras y aun así quedar eliminada. El talento individual es importante, pero no sustituye el trabajo en equipo. Cada jugador cumple una función y el éxito depende de que todos trabajen coordinadamente. En el Estado ocurre igual. Los grandes desafíos del país requieren coordinación, intercambio de información y objetivos comunes. Cuando cada institución juega su propio partido, los ciudadanos terminan perdiendo. También existe una cancha claramente delimitada y reglas conocidas por todos. Los jugadores saben qué pueden hacer y cuáles acciones serán sancionadas. Hay un árbitro encargado de aplicar las reglas y, cuando surge una duda, la tecnología permite revisar la jugada. El videoarbitraje, conocido como VAR (siglas en inglés), aporta información para tomar mejores decisiones. La confianza en el juego depende, en buena medida, de que las reglas sean claras y se apliquen por igual.


En el fútbol, fuera de la cancha abundan los expertos. Todos saben qué debió hacer el entrenador, el árbitro o un jugador. Pero dirigir un partido nunca es tan sencillo como parece desde la tribuna. Gobernar también es complejo. Decidir exige información, carácter, experiencia y asumir la responsabilidad por los resultados.


En el Estado debería ocurrir lo mismo. Los puestos públicos tendrían que ser ocupados por las personas mejor preparadas. La capacidad y el desempeño deberían pesar más que las relaciones personales, los favores políticos o el parentesco. Esto tendría que aplicarse en los tres organismos del Estado, las municipalidades y las entidades autónomas. En cualquier selección, un jugador que no cumple su función puede ser sustituido. En el Estado, en cambio, hay empleados que permanecen durante años, aunque su desempeño sea deficiente. Los pactos colectivos, la inamovilidad laboral y algunos privilegios dificultan premiar a quienes trabajan bien y exigir resultados a quienes no cumplen. La administración por resultados equivale al marcador. Cada institución debería tener metas claras y explicar qué logró con los recursos que administra. No basta con informar cuánto dinero se ejecutó. Lo importante es saber si mejoró la educación, aumentó la seguridad, se atendió mejor a los pacientes o se construyó la infraestructura ofrecida.


El VAR demuestra cómo la tecnología ayuda a tomar mejores decisiones. En el Estado, el gobierno digital puede cumplir una función similar: transparentar procesos, compartir información entre instituciones y simplificar los trámites para los ciudadanos. También permite dejar trazabilidad de las decisiones, fortalecer la rendición de cuentas y brindar mejores servicios. Digitalizar no consiste únicamente en usar computadoras; implica rediseñar procesos para servir mejor a los ciudadanos. Dentro de cuatro años habrá otro Mundial. Para entonces, Guatemala debería haber avanzado en construir instituciones que seleccionen a los mejores, trabajen coordinadamente, respeten las reglas, aprovechen la tecnología y respondan por sus resultados. Y, de paso, que por fin también logremos clasificar a un Mundial.

ESCRITO POR:

María del Carmen Aceña

Ingeniera en Sistemas, con maestría en Administración de Empresas de INCAE. Vicepresidente del Centro de Investigaciones Económicas (Cien). Exministra de Educación. Amante de la vida y de Guatemala