Godot ha llegado

Drones, robots e inteligencia artificial

Las guerras del siglo XXI han dejado atrás todo el conocimiento estratégico de las ciencias militares y el proceso sigue avanzando.

Hace un par de días encontré en redes sociales un video donde tres drones ucranianos destruyen un tanque ruso. Las imágenes del ataque son fuertes; primero, por la destrucción y posible pérdida de vida humana o heridos de gravedad de al menos tres personas. El primer golpe da en la parte trasera del tanque y este no cambia mucho su velocidad o ruta, el segundo impacto se da a un costado y hace que el tanque vaya con más velocidad y que la torreta —la estructura de encima del tanque que lleva el cañón— haga giros descontrolados de 360 grados. El último ataque muestra al tanque ya detenido, pero con algunos movimientos de la torreta y al tercer dron moviéndose alrededor del mismo cual depredador buscando el punto más débil para causar el mayor daño posible, objetivo que logra al hacer impacto.

Ucrania ha recuperado territorio con drones, robots e inteligencia artificial.

Más allá de los horrores de la guerra, el video refleja cuatro elementos de lo que son los conflictos contemporáneos. El primero es la economía de la guerra. El costo de cada uno de los tres drones utilizados en el ataque es de US$500.00 cada uno, o sea, un poco más de Q3 mil 800.00 mientras que el tanque ruso destruido es un T-90M, que es un tanque de cuarta generación que cuenta con un sistema de carga automático y necesita de tres personas para su uso: un comandante, un artillero y un conductor, y tiene un costo de aproximadamente US$4.5 millones, o sea, un poco más de Q342 millones. Las matemáticas no mienten, y esto es algo que afecta no solo a Rusia, sino a otros países, como Estados Unidos e Israel en su guerra contra Irán, otro país que usa drones en el conflicto.

Otro punto es la capacidad de daño que cada uno de estos drones tiene. Solo con ver el video se nota que los drones no superan más de los 50 x 50 centímetros y se encuentran equipados con explosivos inflamables capaces de superar la protección y armadura de un tanque de cuarta generación, que es lo más avanzado que existe. A eso hay que sumarle que los drones cuentan ya con una programación de inteligencia artificial generativa, o sea, ya no dependen de una persona que los dirija, sino cada dron ubica el objetivo y con cada impacto genera información sobre los puntos débiles del tanque para causar el mayor daño posible. En otras palabras, tienen su propio proceso de aprendizaje en cuestión de segundos.

El video fue filmado por otro dron y fue subido a redes con una música de fondo electrónica, como si se tratase de un videojuego o algo de entretenimiento. El hecho que se encuentre en redes sociales a la vista de todos y sin filtros ni advertencia de las imágenes tiene un propósito de propaganda, que en este caso es otro mecanismo de guerra de los ucranianos contra los rusos: de forma barata y sumamente eficiente, los estamos destruyendo y no les tenemos miedo. Pero la lectura y análisis del mismo también la están haciendo otras potencias militares desde Estados Unidos hasta China, que seguramente está pensando en cómo abaratar más los costos de los drones y maquilarlos, generando así una nueva fase de la industria militar.

Un coronel retirado colega de trabajo me comentó algo sumamente poderoso, y es que históricamente durante un conflicto armado la única forma de ocupar o recuperar un territorio es con tropas. Por primera vez en la historia, Ucrania ha recuperado territorio con drones, robots e inteligencia artificial. Lo que está sucediendo en el conflicto entre Rusia y Ucrania es el inicio de lo que será una nueva forma de hacer la guerra que presenta nuevos retos tecnológicos, legales y éticos para los cuales deberíamos estar preparándonos desde ya. ¡Feliz domingo!

ESCRITO POR:

Roberto Wagner

Licenciado en Relaciones Internacionales por la UFM. Maestría en Relaciones Internacionales con especialización en Geopolítica (Warwick University, Reino Unido). Exdiplomático, profesor universitario, columnista, consultor y analista político independiente.

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