Conciencia
De la estrategia a la acción
La transformación digital impulsa el desarrollo y cambia la relación de las personas con el Estado.
Innovar es encontrar nuevas y mejores formas de hacer las cosas. En un mundo que constantemente cambia, innovar ya dejó de ser opción. Los países, las empresas y las instituciones que no se adaptan pierden productividad, competitividad y oportunidades.
Una estrategia no basta. El desafío es convertir las propuestas en acciones y resultados.
La transformación digital es parte de ese proceso. No consiste únicamente en comprar computadoras, utilizar inteligencia artificial o convertir un formulario de papel en uno electrónico. Implica aprovechar la tecnología para transformar procesos, conectar información y prestar servicios de manera más simple y eficiente. Para empresas y personas puede abrir mercados y oportunidades; para el Estado, simplificar trámites y mejorar servicios.
Guatemala tiene mucho que ganar. Puede ahorrar tiempo, recursos y mejorar la confianza. Un trámite que hoy requiere
trasladarse, hacer cola y presentar varias veces la misma información podría resolverse desde un teléfono. Digitalizar cada institución por separado no es suficiente. Además, las instituciones necesitan compartir información entre ellas. Del lado de los ciudadanos, el acceso a la tecnología sigue siendo indispensable.
El año pasado se dio un paso en esa dirección. El Organismo Ejecutivo presentó el Plan Estratégico de Transformación Digital 2025–2030. El documento busca modernizar la gestión pública e incluye también la economía y la sociedad digital. Incluye temas que desde hace años se consideran necesarios para avanzar, como contar con reglas claras, mejorar la ciberseguridad y la conectividad, simplificar trámites y lograr que las instituciones puedan compartir información.
Ahora viene lo difícil: hacerlo realidad. A lo interno del Ejecutivo se discute un acuerdo gubernativo y se tiene previsto presentar una iniciativa de ley. Ambos instrumentos todavía están en discusión. El reto será lograr que lo planteado se traduzca en cambios concretos y que el esfuerzo trascienda al Ejecutivo.
Hace unos días participé en un taller organizado por el Centro para la Empresa Privada Internacional (Cipe), junto con representantes de centros de investigación, gremios y cámaras empresariales. El tema fue cómo avanzar en la transformación digital de Guatemala.
Fue interesante conocer el camino recorrido por la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT). Hace varios años inició su transformación y todavía continúa. La tecnología cambia, aparecen nuevas herramientas y también otras necesidades. Innovar es un proceso que nunca termina.
Después nos dividimos en cuatro mesas de trabajo. La instrucción fue sencilla: proponer qué hacer, en cuánto tiempo y con quién. Salieron muchas ideas, pero también varias coincidencias. Hacen falta una visión para el país, reglas e instituciones que permitan avanzar, mayor conectividad y sistemas públicos que puedan comunicarse entre sí. La educación apareció varias veces. Es necesario incorporar las competencias digitales desde la escuela y preparar a quienes ya están trabajando para los cambios que vienen.
Algunas acciones pueden hacerse pronto y otras tomarán varios años. Tampoco todas corresponden al Organismo Ejecutivo. Hay tareas para los otros organismos del Estado, las entidades autónomas y descentralizadas, las municipalidades, las empresas, las universidades y la sociedad civil. Lo importante será ponerse de acuerdo en algunas prioridades y comenzar. Si se intenta hacer todo al mismo tiempo, probablemente se avance poco.
El reto es aprovechar lo que ya existe, acordar prioridades, responsables y plazos. ¡Urge comenzar a mostrar resultados! Innovar significa hacer las cosas de una manera diferente y mejor. La transformación digital es un paso crucial para generar más oportunidades y mejores servicios para los guatemaltecos.