Registro akásico
Malas decisiones en los pueblos
Se sufre una mala administración municipal a pesar del control ciudadano.
La improvisación, el desorden urbano y la falta de responsabilidad caracterizan la gestión municipal en los grandes municipios. Puede que haya planes de desarrollo urbano, regulación para destino de la tierra o como se quiera llamar. Pero no existe la ejecución de tales planes. En su lugar, cobros y negativas de licencias de construcción. El extremo es la exigencia, en los barrios, de tener una autorización de uso del bosque como si lo hubiere. Solo se manifiesta voracidad en el uso del poder sancionatorio.
Tal actuación queda patente cuando se les otorga la regulación del tránsito. En lugar de poner señales o marcar con pintura las calles y avenidas, se inician los retenes para secuestrar vehículos para el pago de multas, a veces solo con una fotografía. Se llega al colmo del cobro de infracciones supuestamente producidas durante la pandemia del covid-19 o muchos años atrás. Las motos, sobre todo las nuevas, son detenidas porque, en su mayoría, el propietario tiene en trámite sus documentos. En pequeñas cabeceras, esta situación no ocurre como en la Ciudad de Guatemala, Quetzaltenango o la costa sur.
No existe preparación para establecer seguridad en las obras. No hay rótulos y, cuando existen, muchas veces se limitan a una flecha mal dibujada; nunca hay palabras. En la capital, donde se llevan a cabo las obras del aerometro, es patética la falta de profesionalismo. Los mapas repartidos para ilustrar los cambios de vía, carecen de la elemental flecha para situar el norte. Se ponen láminas sin letreros. Se anuncia una fecha para el cambio de vías, sucediendo días después con choques de automóviles por la desorientación. En Quetzaltenango, los pasos a desnivel son construidos con lentitud y disputas administrativas con el gobierno.
La ciudad progresa al escoger autoridades ediles capaces y con el esfuerzo urbano de los vecinos.
La inversión privada para mejorar la movilidad es importante. Un caso novedoso es la firma Desarrollos Residenciales Victoria, S. A. en el aerometro. No obstante, ha ocurrido que un alcalde decide enviar un piquete de desarrapados empleados para bloquear la inauguración de una carretera como ocurrió en la costa sur con el corredor Xochi.
En la mayor parte de países desarrollados, toda población cuenta con un anillo periférico. Mejor si se construye cuando no ha crecido mucho el área urbana. Tal obra ayuda al ordenamiento y destino del suelo. Esta obra es inexistente en las cabeceras departamentales del país. Los carteles de orientación son escasos y, cuando sufren vandalismo, no se les repara. La nomenclatura de calles con el sistema de zonas y números de calles es general. Pero no se obliga a las viviendas de esquina a poner rótulos para identificar su ubicación. Muchas casas carecen del número que indica los metros a la calle de referencia. Algunos constructores ponen grandes números en los edificios; pero en otros, está ausente: sobre todo, en centros comerciales. Es más, se ha permitido que en la ciudad se arranque o inutilice la identificación de las casas.
La gran pregunta, a la vista de la reelección de alcaldes es la razón de seguir votando siempre por los mismos. En los comicios de 2019 repitió el 12.3%; pero, en 2023, los reelegidos fueron el 31.8%. Es decir, aproximadamente, la tercera parte de los alcaldes no cambia. Todos con su estilo: de payasos a gamonales ensillados en desfiles de caballos. El discurso está cargado de buenismo. En general, se esconden las gavillas de contratistas lucrando con la obra municipal. ¿Quién falla, la dirigencia municipal o la ciudadanía nesciente del valor del voto en la democracia? La ciudad amerita el esfuerzo de todos, guiados por profesionales capaces.