Con otra mirada

“Chori” Rohrmoser, ciudadano constitucionalista

Las primeras referencias suyas que tuve fueron por su notable desempeño en la vida pública.

Dentro de la rica multiplicidad social de nuestro país, en la transición entre niñez y adolescencia, tuve como profesora a la deslumbrante Gloria Rohrmoser, cuyo apellido lo asociaría años más tarde a su hermano mayor, Rodolfo, el Chorizo Rohrmoser. Las primeras referencias suyas que tuve fueron por su notable desempeño en la vida pública, junto a mi vínculo con otros connotados abogados relacionados, fueran por familia, como por mi desempeño institucional en el ámbito de la cultura.

“El Serranazo es inconstitucional y, como consecuencia, es nulo en pleno derecho, y hay que revertirlo”.

En este último, destaca la recuperación del Instituto Guatemalteco de Cultura Hispánica una vez restablecidas las relaciones diplomáticas con España, en 1984. El embajador, José Luis Crespo de Vega, invitó a académicos, profesionales y activistas culturales entre quienes el cargo de Conservador de La Antigua Guatemala me valió para ser incluido. De ese primer grupo recuerdo a Siang Aguado de Seidner, Arnoldo Ortiz Moscoso, Jesús Amurrio, Manolo Gallardo y Rafael Garranzo. Por la formación académica de sus integrantes, su accionar cívico y las ineludibles circunstancias del país, en el punto más álgido de la guerra interna (1960-96), el programa de actividades abrió espacios para nuestro amplio abanico histórico, cultural y multiétnico, que se fusionaron a los valiosos aportes venidos de España.

El Instituto fue una especie de oasis cultural en mitad del desierto impuesto por el ejército y los presidentes militares, al que la intelectualidad, que se había visto coartada de manifestarse ante el temor de ser desaparecida por el simple hecho de opinar, se acercó con avidez. Así, aparecieron en escena personajes como Mario Monteforte Toledo, quien en esos días regresó de su exilio; lo mismo que pintores, escultores, escritores, líderes sociales y un largo etcétera; fuera como simples espectadores o activos protagonistas de asuntos y temas hasta entonces muy limitados.

Tras el derrocamiento de los regímenes militares llegaron las expectativas políticas: una nueva constitución que entró en vigor en 1985, la creación de novedosas leyes como la electoral y de partidos políticos e instituciones como la Corte de Constitucionalidad (CC) y el Tribunal Supremo Electoral. Entidades dirigidas por ciudadanos intachables que permitieron augurar el inicio exitoso del período democrático, a partir de 1986, con presidentes civiles.

Semejante euforia cívico-política-cultural alebrestó los insanos ánimos de muchos, al punto de que el intento fue desvirtuado. En el Congreso de la República, por ejemplo, los corruptos botaron la máscara. El segundo presidente de la era democrática, Jorge Serrano Elías (En1991-Jun1993) consideró, el 25 de mayo de 1993, que la única manera para depurar el sistema era suspender la Constitución, disolver el Congreso y la Corte Suprema de Justicia, cual aprendiz de dictador.

Pero he ahí que una institución clave, la CC, estaba formada por íntegros y honorables profesionales. La presidía Epaminondas González Dubón, quien esa misma mañana del 25, convocó a reunión para analizar lo ocurrido y tomar una decisión; para luego, a las 15:00 horas, conocer el proyecto de resolución. Según recuerda el licenciado Rodolfo Rohrmoser Valdeavellano, “El Serranazo es inconstitucional y, como consecuencia, es nulo en pleno derecho, y hay que revertirlo”.

Actitud y desempeño ciudadano que muchos pagaron con su vida, y quienes sobrevivieron, jamás claudicaron en el ejercicio de su civismo y amor a Guatemala, como lo hizo el Chori a lo largo de su larga y productiva vida.

Descansa en Paz, querido amigo. Resignación a sus deudos, en particular a Silvia, solidaria colega y esposa.

ESCRITO POR:

José María Magaña

Arquitecto -USAC- / Conservador de Arquitectura -ICCROM-. Residente restauración Catedral Metropolitana y segundo Conservador de La Antigua Guatemala. Cofundador de la figura legal del Centro Histórico de Guatemala.