Registro AKÁSICO

Complicar lo simple

Necesaria atención digitalizada hacia quienes buscan empleo sin manipular

La actualización de la democracia pasa por el gobierno electrónico. Si se está conectado, cualquier persona accede sin filas, esperas, turnos o distancia de las sedes gubernativas. Se reduce el espacio de la corrupción. También se fortalece la revisión, si se desea, sobre la diligencia para atender las demandas ciudadanas. Se supone el mejoramiento continuo de los procesos gracias al afán innovador en el servicio de los funcionarios.


No obstante, la burocracia se recompone. El funcionario necesita de la pleitesía; el empleado desea más personal para conversar y esconder su desidia. Imagínese que desea complicar un banco de empleo, o sea, el lugar donde se conectan las ofertas de trabajo de las empresas con los currículos de los solicitantes. Se trata de un portal o sitio de almacenamiento digital, fácil de establecer.


En Europa y algunos estados de EUA, se estableció un sistema de ayuda a los desempleados donde se exigía registrarse como buscador de trabajo. No solamente se recibía la ayuda monetaria por no estar laborando, sino se exigía acudir a las demandas adecuadas a su perfil laboral. Estas oficinas no se fundaron en nuestro país. En su lugar, a inicio del siglo, se organizaron encuentros entre solicitantes de empleo y aspirantes. En 2010, en el gobierno de Álvaro Colom se convocaba a empresas para escoger entre solicitantes. Este año, se ha organizado la primera Feria Nacional del Empleo, donde se ilustra el bajo nivel de impulso al gobierno electrónico.

La gestión automatizada de procesos para satisfacer la necesidad de trabajo merece prioridad.


Mientras en los países desarrollados se puede recurrir de manera presencial o digital, el primer resultado es ofrecer cursos de capacitación para formación de empleados requeridos por empresas. En un plazo generalmente de 15 días, si no se obtiene plaza inmediata, se recibe una ayuda o seguro de desempleo. Luego se tiene obligación de reiterar demanda en temporalidades diferentes para continuar recibiendo el apoyo financiero. En nuestro país, el Ministerio de Trabajo y Previsión social tiene una plataforma de empleo. Vaya y compruebe: carece de integración y muchas veces no tiene continuidad en las opciones de registro. Los programas están separados y se escogen por el solicitante. Registrarse carece de sentido, pues el desempleado no recibe nada a cambio. Para quien busca empleo, nada; al que tiene una flotilla de automóviles, subsidio. ¿Quién dice que estos keynesianos son socialistas?


Observe la feria del empleo. Obligan a curriculum vitae en papel. Mejor si llevan varios. ¿Cuántos ofertantes de empleo estarán presentes? Y aquí la pregunta clave: ¿son todos los registrados empresarios, o qué porcentaje de los registrados representan? Becas para jóvenes, ¿cuántas están otorgadas? Aquí alguien está tomando el pelo a alguien. Además, se requiere boleto de ingreso, ahora llamado QR, como si fuera evento artístico. Quizás es una tragicomedia para burlarse de los desempleados.


Es un problema de concepto; se busca generar una sensación de poder. Se juega con la necesidad de encontrar un ingreso. Se busca legitimar una imagen de autoridad, concesión de favores. En contra se abandona el mandato constitucional del 101 constitucional de ser un derecho y una obligación social. Es tan difícil organizar un servicio de conexión entre los empleadores y los trabajadores. ¿Acaso la mediación necesita de un hotel de cinco estrellas? Bastaría con promover un gobierno electrónico con justicia social y ánimo de progreso para todos. Un subsidio para los desempleados incrementa la economía nacional, mientras abaratar artificialmente la gasolina solo engorda a los monopolios del combustible.

ESCRITO POR:

Antonio Mosquera Aguilar

Doctor en Dinámica Humana por la Universidad Mariano Gálvez. Asesor jurídico de los refugiados guatemaltecos en México durante el enfrentamiento armado. Profesor de Universidad Regional y Universidad Galileo.