Godot ha llegado
Sin salida
Se cumplieron seis meses del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán.
El pasado viernes 28 de agosto se cumplieron seis meses desde que Estados Unidos e Israel lanzaron por sorpresa una serie de bombardeos sobre varias ciudades iraníes mientras aún había negociaciones diplomáticas en curso entre Washington y Teherán. Irán respondió lanzando misiles y drones contra Israel y bases militares estadounidenses en Baréin, Kuwait y otros países de la región. Posteriormente llevó a cabo ataques contra instalaciones energéticas en los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Catar, Irak, Siria, Turquía y una base militar británica en Chipre.
En enero de 2026, en medio de protestas antigubernamentales, un levantamiento en Irán fue reprimido con violencia de alta intensidad. Trump acusó al gobierno iraní de esta represión a la población como una crisis humanitaria. En el primer día de ataques fueron asesinados docenas de líderes iraníes, incluido el líder supremo, el Ayatolá Ali Jamenei. Las primeras cinco semanas de la guerra dejaron destruidas las limitadas capacidades de defensa aérea iraní, así como su fuerza naval, salvo algunas pequeñas lanchas de velocidad. Todo parecía indicar que las condiciones para un alzamiento de parte de la población serían más favorables, pero los ataques continuaron y el tema del estrecho de Ormuz adquirió la relevancia geopolítica que ha tenido desde hace varias décadas a nivel mundial.
El conflicto contra Irán se encuentra estancado.
El conflicto pasó por varias fases de amenazas, ultimátums y treguas breves. En marzo, Trump declaró que Estados Unidos “atacaría y aniquilaría” las centrales eléctricas iraníes si Teherán no reabría el estrecho de Ormuz en 48 horas, aunque poco después pospuso los ataques, tras conversaciones descritas como “productivas”. En abril hubo un nuevo ultimátum, seguido de un alto al fuego de dos semanas, que se fue extendiendo pese a repetidas amenazas de reanudar los bombardeos. En julio, el conflicto se reactivó con fuerza cuando las fuerzas estadounidenses bombardearon Irán, en ocasiones más de una vez al día, durante varios días consecutivos, en represalia por ataques iraníes contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz y por el incumplimiento del memorando de entendimiento que debía servir de marco para la paz. Los ataques alcanzaron emplazamientos de vigilancia, infraestructura logística militar, depósitos subterráneos de armas y capacidades marítimas, usando cazas, drones y buques de guerra.
Esta dinámica de estira y encoge entre Estados Unidos e Israel contra Irán fue adquiriendo más niveles de complejidad que nos llevan a la situación actual. El 24 de agosto, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció a fines de agosto que Washington atacará una red construida por Irán durante años para eludir las sanciones, con penalizaciones a socios comerciales en sectores como activos digitales, tecnología y transporte marítimo. Irán, por su parte, sufre escasez de combustible y largas filas en gasolineras en Teherán, mientras funcionarios iraníes insisten en que la presión económica estadounidense fracasará.
El conflicto contra Irán se encuentra estancado, sin una salida diplomática a la vista. Las consecuencias se han extendido más allá de Oriente Medio, afectando la seguridad mundial y la posición internacional de Estados Unidos, que ha desviado recursos y atención de otros focos de tensión como Ucrania, Taiwán y las Coreas. En el plano económico, el conflicto ha impulsado el precio de la gasolina en EE. UU. por encima de los US$4 por galón, lo que genera presión política interna para Trump de cara a las elecciones de mitad de mandato de 2026. ¡Feliz domingo!