Registro akásico

El cinismo y el doble pensar

Altas autoridades de gobierno declaran utilizando sofismas y burlas a la prensa.

En el cielo, en la tierra y en todo lugar, así respondió la responsable de la Secretaría de Comunicación Social a la pregunta sobre el paradero del presidente. Luego empezó a reírse con absoluta falta de razón para su hilaridad. La afirmación de ubicuidad es una nota de la divinidad en la teología judeocristiana. Algunos santos han tenido el don de la bilocación como San Antonio de Padua, San Martín de Porres y otros. Poco le faltó a la vocera para afirmar la realización de milagros por el mandatario Bernardo Arévalo de León. Aunque mencionó instruía toda reunión del organismo ejecutivo, donde seguramente no le hacen mucho caso, tal cómo van las cosas.

La coherencia basada en hechos es un deber en las afirmaciones de un funcionario responsable.

¿Dónde estaba el presidente? Explícitamente, señaló no estar en su casa; tal vez refiriéndose a las estancias de la casa presidencial. Tenía dos respuestas: en una reunión protegida por secreto, regulada en el artículo 30 constitucional, por lo que no podía dar más información. O, viajando desde una negociación política en curso, necesitada de reserva para conseguir un resultado, de lo que se informaría posteriormente. Pero se prefirió la burla, apenas disimulada.

La reunión para dar cuenta del levantamiento de los bloqueos de carreteras brilló con el pensamiento vicioso. Se informó que la Corte de Constitucionalidad había dado un plazo de seis horas para liberar las carreteras de bloqueos, bajo apercibimiento de destitución contra los ministros de Gobernación y la Defensa en caso de incumplimiento. El magistrado Luis Fernando Bermejo razonó su voto en contra de la resolución argumentando que el plazo era insuficiente. Pero, media hora antes de vencerse el plazo, ya habían sido levantadas esas obstrucciones al tránsito. Por lo tanto, el razonamiento donde se daba por hecho un acontecimiento futuro del magistrado, no era válido. En consecuencia, en las 12 horas siguientes para presentar el informe de cumplimiento había sido satisfecha la orden.

Contra un silogismo basado en hechos, no cabe argumentación en contra. No obstante, se insistió en la imposibilidad de cumplir con la resolución del amparo. Pero, ¡se había cumplido! Alguien puede aducir en estricto razonamiento, que no se restituía el derecho de libre locomoción, porque las autoridades tenían interés en mantenerlo para poner presión sobre la ley de subsidio al combustible.

El estricto cumplimiento de la ley proclamado por los funcionarios también provocó sofismas. Unos reporteros hicieron ver que no había consignados ni incautación de medios utilizados. Tampoco había denuncias contra los pagadores de los piquetes y de tuc tuc atravesados para impedir la libre circulación. Una falacia ad verecundiam lanzada por el ministro de Gobernación fue determinante. Su pasado judicial demostraba respeto por la instrucción objetiva, por lo que se tenía que aceptar el éxito en el descabezamiento de la conspiración.

Se termina un gobierno, desesperado por no alcanzar la gobernabilidad. Solo busca ganar tiempo para esconder la falta de proyecto y visión de largo plazo. Lo obsesiona cometer un error de cálculo o una mala ejecución de la fuerza. Se esconde en el despilfarro de los recursos públicos. Contrata sin planes para fortalecer la seguridad pública o mejorar la educación. Carece de proyecto de energía a largo plazo, de conservación de los recursos naturales. En la oscuridad medran la narcoactividad y el peculado. Empobrece el pensamiento para hacer imposible la crítica y la propuesta de planes nacionales de largo alcance. No pasa de afirmar: todo lo pasado fue malo, yo todo lo hago bien y después de mí: el diluvio.

ESCRITO POR:

Antonio Mosquera Aguilar

Doctor en Dinámica Humana por la Universidad Mariano Gálvez. Asesor jurídico de los refugiados guatemaltecos en México durante el enfrentamiento armado. Profesor de Universidad Regional y Universidad Galileo.