La antorcha
¿Chauvinismo en el Ministerio de Educación?
Conociendo que Guatemala ingresaba formalmente a la prueba Pisa a partir del 2014, tomé la iniciativa de promover un acercamiento entre Finlandia y Guatemala.
Siendo secretario general de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) (2008-2012), una organización regional integrada por 25 estados miembros, recibí una invitación del Gobierno de Finlandia para sostener reuniones de trabajo en enero del 2009 con el fin de identificar áreas para una futura cooperación regional. La reunión fundamental y que guio la fructífera relación con Finlandia se dio con el canciller de ese momento, Alexander Stubb, cuya exitosa carrera política lo ha llevado a ser, a partir del 2024, el presidente de su país.
Lo que El Salvador entendió en el 2025 es lo que Guatemala menospreció en el 2014.
Aquella visita provechosa para la AEC, y en especial para los países miembros de la Comunidad del Caribe (Caricom), me llevó a conocer a fondo los alcances de este extraordinario país nórdico, miembro de la Unión Europea y recientemente integrado a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otán), de una población cercana a los seis millones de habitantes, cuyo desarrollo se sustenta en uno de los sistemas educativos más innovadores y avanzados del mundo.
Finlandia, que no ha dejado de someterse desde el año 2000 al Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes, reconocido como Informe Pisa, por sus siglas en inglés, ha estado consistentemente dentro del grupo de países mejor calificados en las áreas de lectura, de ciencias y de matemáticas. El objetivo fundamental de este informe, promovido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), que se realiza cada tres años, es facilitar “datos comparables que permitan a los países analizar sus sistemas educativos, orientar políticas públicas y mejorar sus resultados educativos”.
Conociendo que Guatemala ingresaba formalmente a la prueba Pisa a partir del 2014, tomé la iniciativa de promover un acercamiento entre Finlandia y Guatemala, previendo la necesidad de establecer mecanismos oportunos de cooperación que fueren efectivos en materia educativa, sobre la base de mi experiencia de la cooperación de Finlandia con el Caribe.
Como consecuencia de ello, la ministra de Educación de Finlandia en ese momento, Krista Kiuru, visitó Guatemala en septiembre del 2014, sosteniendo reuniones oficiales con representantes de diferentes sectores nacionales y ofreciendo una conferencia de prensa para expresar públicamente el interés de colaborar con el Ministerio de Educación de Guatemala. Desafortunadamente, esta muestra de buena voluntad con Guatemala de alto nivel no tuvo incidencia alguna. En el Ministerio de Educación que, a través de los últimos 12 años, período en que se han realizado en Guatemala tres pruebas Pisa, se ha dado una regresión alarmante, al punto que los avances preliminares del ciclo Pisa 2025, que se publican este año, anticipan nuevamente a Guatemala en los últimos lugares de América Latina.
En tanto, el Ministerio de Educación de Guatemala sufre evidentemente de un chauvinismo crónico, profundamente enraizado en modelos educativos anacrónicos, entendiendo como la resistencia a mirar y aprender de modelos externos exitosos por considerar que lo propio es suficiente. Por el contrario, El Salvador, el país centroamericano con el que más cercanía tenemos, está implementando un convenio de cooperación muy completo que se firmó en diciembre del 2025 con Finlandia en materia educativa. Lo que El Salvador entendió en el 2025 es lo que Guatemala menospreció en el 2014. Espero que el rezago educativo en lectura, ciencias y matemáticas, que es inaudito, del modelo educativo nacional nos obligue a desprendernos de este chauvinismo pernicioso y se abran las posibilidades de aprender de otros modelos educativos, incluyendo al finlandés.