Rincón de Petul

¿Y si la frontera no está cerrada?

La migración ha sido el resultado histórico de una ecuación que se puede presentar matemáticamente: Causas de expulsión + causas de atracción = presión migratoria.

Recibí la llamada de un amigo con quien no hablaba hace un tiempo. Me pedía ayuda, pues un conocido buscaba desesperadamente a su hijo que emigró el mes pasado hacia EE.UU. “No saben de él desde la semana pasada”, me dijo, desde que llegó a San Antonio, en Texas. Un joven campesino de San marcos saliendo a El Norte. Una historia tan común como la pobreza en nuestro país. Inicialmente pensé: Si llegó a San Antonio, ya superó la frontera y el desierto. Posiblemente lo agarró Migración. Pero luego choqué contra una narrativa que hemos recibido y creído: La frontera está cerrada. Llamé a una autoridad que conozco en el estado texano. “Ay, amigo”, me dijo. “La gente está llenando la frontera otra vez”.

El discurso oficial merece contraste cuando sostiene una marca política con interés electoral.

La noción de que Donald Trump cerró su frontera sur ha trascendido de ser un simple mensaje gubernamental a una certeza mítica, que muchos pensarían absurdo tan solo cuestionar. En la discursiva estadounidense actual, ese cierre es claramente el logro que nadie le discute. Y es, además, la pieza crucial en la comunicación oficial. En septiembre, la Casa Blanca publicó un balance de los primeros dos años de gestión. El documento lista ocho logros; el haber tomado control de sus fronteras es el primero. Lo curioso es que uno podría estar seguro de que el público cuestionaría los otros; en el cuarto, por ejemplo, se ufana de haber “restaurado el poderío militar estadounidense”. Pero aquel primero sobre la frontera tiende a ser reconocido y es, francamente, su marca personal.

Esa marca personal es determinante, en términos políticos. Y a pocas semanas de las elecciones de medio término, se termina convirtiendo en un caso raro que es reconocido por el electorado, independientemente de su alineación partidaria. Se vuelve, entonces, crucial. Y, por tanto, se ha de establecer que el mantener intacto el discurso de fronteras cerradas, es una prioridad oficial innegable. Los datos sobre los que se basa el discurso vienen de la Patrulla Fronteriza —ente del Ejecutivo— y luego son usados como herramienta electoral. Estos anuncian una caída drástica desde que Biden terminó su gestión. Pero el hecho de que a MAGA y a los republicanos les interesa que esos números permanezcan bajos, incluso nulos, debiera ser razón suficiente para indagarlos y contrastarlos.

Discursos políticos aparte, la migración ha sido el resultado histórico de una ecuación que se puede presentar matemáticamente: Causas de expulsión + causas de atracción = presión migratoria. Las medidas de contención y las facilidades de las estructuras clandestinas solo son factores que aumentan o disminuyen el volumen de esa ecuación. Ciertamente, Estados Unidos se presenta hoy como un lugar menos atractivo para emigrar; pero los factores de expulsión se han agudizado este año. Basta mencionar la sequía, y lo que esta ocasiona en el campo. O la violencia, que inquieta en este año electoral. Ahora escuchamos nuevamente de caravanas y aquella marca política de frontera sellada, quizás esté llegando a un momento de ser contrastada.

Finalmente, a los días, aquel muchacho desaparecido terminó llamando desde un centro de detención migratoria. Ciertamente, lo había atrapado La Migra. Al colgar la llamada, sentí el peso de un drama que no parará mientras los factores de aquella ecuación matemática no terminen. Nosotros de expulsar, y ellos de necesitar trabajo. La frontera se volvió la bandera política más importante de la Casa Blanca, pero ahí siguen yendo muchachos, como este marquense, de apenas 19 años, que buscaba algo allá que aquí no puede tener. ¿A quién preguntar si realmente no hay muchos más en su misma situación? ¿A las agencias de Trump? Veo motivos para ser más acuciosos.

ESCRITO POR:

Pedro Pablo Solares

Especialista en migración de guatemaltecos en Estados Unidos. Creador de redes de contacto con comunidades migrantes, asesor para proyectos de aplicación pública y privada. Abogado de formación.