Estado, empresa y sociedad
En medio de la incertidumbre
Guatemala estará inmersa en un convulso ambiente electoral de lucha por el poder político.
Del 12 al 18 de este mes, en Bangkok, Tailandia, se celebrarán las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), con la participación de gobernadores de bancos centrales, ministros de finanzas y académicos. Será el estreno del nuevo presidente del Banco de Guatemala y de la nueva ministra de Finanzas Públicas, en su calidad de gobernadores de ambos organismos multilaterales.
Este encuentro al que siempre asiste Guatemala, junto al resto de gobernadores de ambas instituciones, se realizará en medio del impacto en la economía global por las tensiones geopolíticas, los precios de la energía y el desarrollo tecnológico, representado por la inteligencia artificial (IA). El informe anual del FMI resalta que, a pesar de los desafíos de los shocks geopolíticos, los conflictos en curso, las alteraciones en el sistema internacional de comercio y los efectos del cambio climático, hasta ahora se ha observado un conveniente grado de resiliencia.
No obstante, la guerra en Oriente Medio que ha frenado el crecimiento, avivado la inflación y alterado el suministro de materias primas esenciales, en medio de una persistente incertidumbre, que genera que las perspectivas a mediano plazo sean menos alentadoras, la directora-gerente del FMI considera que es posible situar la economía en una senda de mayor crecimiento, sin dejar de fortalecer la resiliencia ante un mundo propenso a shocks. En este orden de ideas, la estabilidad de precios (banco central) y la estabilidad financiera (finanzas públicas) son fundamentales y, sustentadas en un marco de política económica e instituciones fuertes, deberían actuar como pilares de la necesaria resiliencia que demandan los tiempos que vivimos, señala la precitada autoridad del FMI. Aunada a esta visión, hay que agregar la importancia de una supervisión oportuna y efectiva (eficaz y eficiente) que promueva y mantenga la estabilidad y confianza en el sistema bancario y financiero.
Será el estreno del nuevo presidente del Banco de Guatemala y de la nueva ministra de Finanzas Públicas, en su calidad de gobernadores de ambos organismos multilaterales.
En este contexto, es necesario recordar la estimación de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para Guatemala, presentada por el anterior presidente del Banco de Guatemala, que lo situaba en 4.3% para este año y 4.0% para el próximo. De forma similar, el ritmo inflacionario lo ubicaba alrededor del 4.0% tanto para el 2026 como para el 2027; con Reservas Monetarias Internacionales (RMI) rozando los US$33 millardos y un tipo de cambio estable que se ha mantenido por debajo de Q7.7 por un dólar estadounidense durante todo el año.
A nivel interno, Guatemala estará inmersa en un convulso ambiente electoral de lucha por el poder político y una debilitada gobernabilidad, mientras a nivel externo hay algunas variables claves que podrían influenciar lo que resta del 2026 y el 2027, tales como la oferta y precios de la energía y derivados del petróleo; las remesas y el empleo en los Estados Unidos de América; el crecimiento económico y la inflación internacional; el clima y eventos extremos; la política monetaria y comercial a nivel global; la inversión pública y privada; y el nivel de confianza empresarial e institucional.
Para el Gabinete Económico, que dirige la Vicepresidencia de la República, es obvio que no serán tiempos fáciles, porque tocará navegar en medio de una creciente incertidumbre, no solo interna (por un gobierno saliente), sino externa (por un mundo menos predecible). Liderazgo, anticipación, prevención, mitigación, coordinación y cooperación interinstitucional, pública y privada, urgen para poder superar los riesgos y desafíos que eventualmente habrá que afrontar.