¿Cómo cuidar tu corazón y reducir el riesgo de infarto?

Conoce los hábitos que protegen tu corazón, algunos aspectos que pueden influir como la edad, estilo de vida y los antecedentes familiares. Además, en el marco del Día Mundial del Corazón, realiza un test para considerar tu nivel de riesgo.

Cuidar el corazón es una tarea diaria, incluso si te sientes bien. Según información de Cardioaspirina®, el 50% de los infartos ocurre en personas que no creían estar en riesgo. Por eso, en el marco de Día Mundial del Corazón, vale la pena hacer un tiempo para conocer tu estado de salud, considerar algunas recomendaciones preventivas de enfermedades cardiovasculares y recordar la importancia de realizarte controles que permitan tomar medidas oportunas.

De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés), una alimentación saludable debe incluir vegetales, frutas, legumbres, granos integrales, frutos secos y proteínas saludables, mientras se reduce el consumo de sal, bebidas azucaradas, carnes procesadas y grasas saturadas.

También recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana, como caminar a paso rápido, o 75 minutos de actividad intensa, y añadir ejercicios de fuerza dos días por semana, así como pasar menos tiempo sentado.

Además, es importante dormir entre siete y nueve horas diarias, mantener un peso saludable y evitar el tabaco. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC) aconsejan también reducir el consumo excesivo de alcohol y buscar maneras saludables de manejar el estrés, incluyendo descanso y apoyo emocional cuando sea necesario.

Conoce tus factores de riesgo

La prevención debe comenzar desde la juventud. Según la AHA, es importante informar al médico si padres o hermanos tuvieron enfermedad cardiovascular. Los antecedentes familiares ayudan a evaluar la posible predisposición y a orientar los controles.

Después de los 35 años conviene reforzar la detección temprana, aunque esto no implica que todas las personas necesiten los mismos exámenes. Algunos especialistas recomiendan pruebas de prediabetes y diabetes entre los 35 y 70 años cuando existe sobrepeso u obesidad. También aconsejan medir la presión arterial al menos anualmente desde los 40 años, o antes si hay mayor riesgo de hipertensión.

Después de los 50 años, evaluar conjuntamente presión, colesterol, diabetes y antecedentes, para definir una prevención más personalizada. La Asociación Americana del Corazón destaca que la necesidad de tratamiento depende del riesgo individual y recomienda adaptar el ejercicio a la capacidad física y las condiciones de salud.

Cuidados que merecen atención en hombres y mujeres

En el caso de los hombres se recomienda acudir a chequeos de presión arterial, aunque no haya síntomas o molestias, ya que enfermedades como la hipertensión pueden ser silenciosas; además, se recomiendan exámenes de colesterol y descartar diabetes.  Es importante mencionar que la disfunción eréctil también merece consulta, ya que está estrechamente vinculada a problemas vasculares.

En las mujeres, se aconseja informar sobre antecedentes de preeclampsia, hipertensión o diabetes gestacional, relacionados con mayor riesgo cardiovascular futuro. La perimenopausia y la menopausia son momentos oportunos para revisar presión, colesterol, glucosa y hábitos alimenticios. También conviene consultar los riesgos individuales de anticonceptivos con estrógeno y tratamientos hormonales.

Además de los hábitos saludables, algunas personas pueden necesitar medicamentos. Un especialista puede evaluar la opción de un tratamiento cardioprotector como Cardioaspirina®, de Bayer, considerando los antecedentes y el riesgo cardiovascular.

Realiza el Test del Corazón

Empieza a cuidar tu corazón hoy al conocer los factores que pueden afectar tu salud. Realiza aquí el Test del Corazón, responde preguntas sobre tus hábitos de sueño, de alimentación e historial de salud y familiar para obtener una puntuación orientativa de riesgo cardiovascular.

El test no sustituye una evaluación médica, pero el resultado puede ser un punto de partida para conversar con un especialista en salud cardiovascular y tomar las medidas de prevención respectivas.

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