Imagen es percepción

El mundo gira hacia la derecha

De Europa a América Latina, las urnas están redibujando el mapa político mundial. La derecha avanza mientras la izquierda pierde terreno.

Algo está cambiando profundamente en el mapa político mundial. Desde Europa hasta América Latina, las fuerzas conservadoras y nacionalistas están conquistando espacios que durante años parecían reservados a la izquierda o a los partidos tradicionales. Las urnas están enviando un mensaje que muchos dirigentes políticos parecen resistirse a comprender.

El desencanto con la izquierda también llegó a Guatemala, donde las promesas chocan con la falta de cambios.

En España, Sánchez, de izquierda, tuvo que adelantar las elecciones tras el fracaso de su gestión, en medio de protestas y un desgaste político que refleja el descontento con su Gobierno. En Francia, las protestas por escuelas deterioradas se suman a la deuda y la crisis política. El fracaso de Macron abre espacio a una derecha que más franceses ven como alternativa de poder.

El fenómeno se extiende por todo el continente. Italia es gobernada por la derecha, en Portugal los nacionalistas ya son la segunda fuerza del Parlamento y en España y Austria ese sector sigue creciendo.

América Latina ofrece señales todavía más contundentes. Chile eligió a un presidente conservador, después de un gobierno de izquierda. Honduras puso fin a la administración de Xiomara Castro. Colombia pasó del proyecto político de Gustavo Petro a un gobierno de derecha. Bolivia terminó con casi dos décadas de predominio socialista, mientras Argentina ha fortalecido electoralmente al presidente Javier Milei.

Ahora todas las miradas se dirigen hacia Brasil. En las elecciones del domingo pasado, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47.03% de los votos frente al 45.16% de Luiz Inácio Lula da Silva, a pesar de que las encuestas daban ventaja al presidente. La segunda vuelta será el 25 de octubre. Nada está decidido.

¿Por qué está ocurriendo este cambio? Durante décadas, numerosos dirigentes de izquierda prometieron combatir la pobreza, reducir las desigualdades y construir sociedades más justas. Sin embargo, cuando sus gobiernos no lograron garantizar crecimiento económico, seguridad y oportunidades, comenzaron a perder credibilidad. La justicia social dejó de convencer a quienes seguían enfrentando dificultades para vivir dignamente, mientras observaban cómo las grandes promesas políticas se alejaban de su realidad cotidiana.

A ese desencanto se sumaron las denuncias de corrupción, el crecimiento de las burocracias, las políticas económicas cuestionadas y la incapacidad de algunas administraciones para responder a las necesidades de sus ciudadanos. El problema dejó de ser únicamente económico y se convirtió en una crisis de confianza. Para muchos electores, las explicaciones ideológicas ya no bastan. Exigen instituciones eficientes, empleos, estabilidad y gobiernos capaces de demostrar con hechos aquello que durante años defendieron en sus discursos.

Uno de los errores más costosos de ciertos gobiernos ha sido confundir el respaldo electoral con un permiso para gobernar sin rendir cuentas. Cuando los resultados no llegan, culpar permanentemente a gobiernos anteriores, a las élites económicas o a los adversarios políticos ya no convence. La pobreza no desaparece con consignas y la delincuencia no retrocede con discursos.

Este reacomodo tiene además consecuencias geopolíticas. Washington encuentra nuevos interlocutores en América Latina, mientras Europa reconsidera sus políticas migratorias, sus prioridades económicas y sus alianzas internacionales.

La izquierda no está desapareciendo, pero en numerosos países enfrenta un serio desgaste. Durante años, sus dirigentes se presentaron como los únicos defensores del pueblo. Hoy, una parte de ese mismo pueblo está votando por alternativas distintas. Ninguna ideología puede proclamarse dueña de la voluntad popular. El poder no se conserva por lo que se promete, sino por lo que se cumple.

ESCRITO POR:

Brenda Sanchinelli

MSc. en Relaciones Internacionales e Imagen Pública. Periodista, experta en Etiqueta. Dama de la Estrella de Italia. Foodie, apasionada por la buena mesa, compartiendo mis experiencias en las redes.