Godot ha llegado
La visita de vuelta
Xi Jinping visita Estados Unidos después de la visita de Donald Trump en mayo de este año.
Opacando lo que fue una de las peores asambleas generales de la Organización de las Naciones Unidas, donde el unilateralismo triunfó sobre el multilateralismo, fue la cumbre presidencial donde el gobernante Xi Jinping visitó a Donald Trump en la Casa Blanca, después de que este lo haya hecho en mayo de este año. De entrada, la forma fue realmente el fondo de la cumbre: Por primera vez en 64 años, un presidente de Estados Unidos recibe directamente en la Base Militar Andrews a otro jefe de Estado con alfombra roja y desfile aéreo incluido. Los tres temas que dominaron la agenda, dentro de la información disponible, fueron el comercio, la inteligencia artificial y la geopolítica actual.
Sobre el tema comercial, lo más destacadao fue ampliar la prórroga de la tregua comercial, lo cual ayuda a empresas de ambos países y, en particular, a agricultores y estadounidenses, por la demanda china de productos como soya, así como concentrados para cerdo y res, principalmente. Sin embargo, la prórroga es de tan solo dos meses, considerando que la prórroga original sería en noviembre, y ahora pasó a enero del 2027. Muchos analistas esperaban una extensión de seis meses o más. La prórroga deja para rondas posteriores los aranceles, las tierras raras, las compras agrícolas y los controles tecnológicos, y crea un posible precipicio en enero. Esa costumbre de negociar a última hora es, en sí misma, una fuente de inestabilidad.
La forma fue realmente el fondo de la cumbre.
El tema de inteligencia artificial, a la que Trump ahora pide que se le diga superinteligencia (porque Trump sigue siendo Trump), llegó en un momento complicado, cuando se supo del incidente conocido como Hugging Face y en donde rivales en la carrera innovativa como Elon Musk y Sam Altman (que asistieron a la cena de Estado, junto a otros notables empresarios) estuvieron de acuerdo en llevar el desarrollo de la misma más despacio, así que resultó ser más político que tecnológico. Al igual que los empresarios estadounidenses, Xi pidió gestionar de forma responsable su desarrollo, junto a Estados Unidos, y Trump coincidió en la importancia de hablar del tema. Ambos reconocieron que hablar sobre un riesgo compartido es positivo, pero un diálogo no es una regla. Mientras se conversa, Trump dejó claro que la carrera tecnológica debe seguir acelerando.
Por último, en temas de geopolítica la distancia entre ambos líderes fue mayor. Primero, no hubo ningún compromiso chino de dejar de presionar a sus vecinos: durante la visita, Pekín bloqueó el reabastecimiento filipino en el Banco de Arena Ayungín, que se encuentra ubicado dentro de la Zona Económica Exclusiva de las Filipinas pero China reclama. Posteriormente, China llevó a cabo maniobras militares, lo que es un claro mensaje de hostilidad para los demás países de Asia Pacífico más allá de las Filipinas y Taiwán. No hubo mayor claridad sobre los otros conflictos de peso mundial como Irán y Ucrania.
China se encuentra en una posición cómoda, donde busca mantener una relación estable con Estados Unidos pero manteniendo su agresividad e intenciones expansionistas en Asia Pacífico. Trump estuvo feliz con la foto y decir que la reunión fue un éxito. De acuerdo con el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, la cumbre deja sin responder cuáles son los objetivos estratégicos de Estados Unidos frente a China. Sin esa definición, cada tregua es táctica y cada reunión depende del humor del momento. Los analistas hablan de la necesidad de resultados tangibles para que la tregua aguante, pero muchas veces en estas cumbres resulta más importante que las dos potencias mantengan comunicación. ¡Feliz domingo!