Fundamentos

El Presupuesto y las bombas de tiempo

La ausencia o la debilidad de un gobierno ocasiona, como efecto espejo, la ausencia o debilidad de oposición política.
 

Existe una frase de la sabiduría popular que indica que la política se comporta igual que la física. Un ejemplo que se cita para confirmar esa apreciación es el hecho de que la física aborrece los espacios vacíos, algo que sucede también con la política. Así, una vez tienes ausencia de un poder, algo o alguien llegará para llenar precisamente ese vacío. Pero también es cierto que aplica aquella ley física que sostiene que a una determinada acción le sucede una reacción. En nuestro caso, pareciera ser que la ausencia o la debilidad de un gobierno, ocasiona como efecto espejo la ausencia o debilidad de oposición política. Solo así se puede explicar lo que ha sucedido en los últimos meses en el Congreso de la República, en que una especie de acuerdo colectivo entre quienes gobiernan y quienes no lo hacen los mueve a todos al unísono para aprobar iniciativas sin discusión alguna. Siendo así la cosa, cuesta discernir si existe realmente una oposición política en el país o todos han encontrado un acomodo en este nuevo esquema de cosas.


Una prueba importante vendrá con la discusión del Presupuesto General de la Nación. Nadie discute lo relevante de los acuerdos políticos en el seno del Congreso de la República. Pero de eso a que el instrumento político más importante para medir las intenciones de un gobierno llegue a convertirse simplemente en un tianguis donde cada uno sale con una bolsa de dulces bajo el brazo, sin importar las consecuencias de lo que se apruebe, hay apenas unos pocos centímetros. Ojalá que esta discusión, la de un proyecto de presupuesto exorbitante y descontrolado, tenga como efecto directo el ejercicio de una oposición consciente y responsable. No simplemente agolparse todos juntos para aprobarlo, como si fuera una especie de fomo político, es decir, donde todos perciban el miedo a quedarse fuera de las ganancias y prebendas repartidas.

Sobre el proyecto de presupuesto ya los analistas se han pronunciado en forma adversa y contundente.


De hace algunos años para acá, los fondos para los Consejos de Desarrollo se han convertido en la moneda de cambio. No importa que no haya capacidad de ejecutar, ni tampoco proyectos específicos que poner en marcha, mucho menos algún análisis del impacto que estos fondos tendrán sobre el desarrollo de la población. Lo que pareciera únicamente relevante es salir con una bolsa más grande, así como aquel que acapara todo lo que puede, aunque no pueda gastarlo o consumirlo en su vida. Es la codicia convertida en objetivo político supremo.


Sobre el proyecto de presupuesto ya los analistas se han pronunciado en forma contundente. Llevar el gasto a proporciones que no corresponden con la capacidad de la economía es irresponsable. Hacer crecer el déficit fiscal, es decir, el agujero entre egresos e ingresos, es comprometer nuestra estabilidad económica. Seguir subiendo el presupuesto sin capacidad de ejecución y sin una lógica racional de gasto es servir a un mero propósito ideológico. Aumentar, repartir y transferir sin ninguna rendición de cuentas es simplemente vestir a la corrupción con otro traje.


Con un presupuesto así, realmente nadie gana. O al menos los que deberían ser los destinatarios directos de los recursos públicos. No ver obra ni infraestructura, pero sí ver subir la deuda pública, el déficit fiscal y los bolsones no trazables es esperar inestabilidad económica, inflación e impuestos. Esas son las bombas de tiempo que nadie ve. Esas son las bombas de tiempo que los que aprueben ese proyecto estarán legando a los que los eligieron. Esas son las bombas de tiempo que los que ya no gobernarán habrán dejado activadas simplemente para complacer su capricho ideológico.

ESCRITO POR:

Roberto Ardón

Es abogado y notario. Cuenta con un posgrado en Empresas y Derechos Humanos y ha realizado estudios en gerencia de organizaciones empresariales, resolución de conflictos, estrategia de oratoria y análisis político. Desempeñó un alto puesto ejecutivo en la dirigencia gremial desde 1994 hasta 2023. Actualmente se desempeña como Gerente de Asuntos Corporativos de Banco Industrial. Ha sido catedrático titular del Instituto Latinoamericano de Gerencia de Organizaciones Empresariales y en dos universidades del país. Formó parte del grupo promotor en la constitución del Consejo Económico y Social (CES), y es egresado del Central American Leadership Initiative (CALI). Es autor de los libros “Los debates políticos en Guatemala” publicado en marzo de 2015; “Triunviratos”, presentado el 10 de julio de 2019: “El Caso No. 21”, en mayo de 2021, y de “Rivalidades”, septiembre de 2023. Es miembro de la junta directiva de la AGG, fundador del Foro de Profesionales Landivarianos y conductor del podcast Generaciones en Contraste.

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