Imagen es percepción

¿Qué saben los gobiernos que nosotros no?

Mientras Washington se disputa el poder, el resto del mundo paga la factura en la gasolinera y en la mesa.

El mundo está entrando en una etapa de crisis simultáneas. Mientras EE. UU. despierta ante un nuevo equilibrio político, Europa enfrenta una creciente ola de incertidumbre marcada por protestas, amenazas de atentados, caos en sus aeropuertos y tensiones militares. Un escenario tan inquietante que varios gobiernos están instando a sus ciudadanos a prepararse para afrontar posibles emergencias.

Europa recomienda almacenar provisiones para sobrevivir 72 horas, mientras EE. UU. entra en una nueva etapa política, que estancará al mundo.

Trump perdió el Congreso. Los demócratas ganaron la Cámara de Representantes y el Senado. Desde enero, si quiere cambiar las leyes de inmigración o aprobar una reforma fiscal  tendrá que negociar. Trump ya anunció que será “Mr. Veto” y podrá frenar proyectos de la oposición. Los demócratas, por su parte, podrán abrir investigaciones sobre él y su gabinete. Se perfilan dos años de pulso político, mientras Trump conserva la facultad de emitir órdenes ejecutivas y de dirigir la política exterior. Mientras Washington se disputa el poder, a todos nos toca pagar la gasolina cara, buscar la comida que escasea y ver qué queda para pagar la luz. El gran perdedor es el resto del mundo.

La guerra con Irán complica ese equilibrio. La nueva mayoría demócrata podrá exigir cuentas sobre el gasto militar y someter a mayor escrutinio la estrategia de Washington. Israel y sus aliados observarán con atención hasta dónde llegan los compromisos estadounidenses, mientras el petróleo y las rutas comerciales siguen expuestos a nuevas tensiones.

En ese ambiente, el comentarista Tucker Carlson lanzó una advertencia estremecedora. Afirmó que EE. UU. podría estar a días de utilizar un arma nuclear contra una instalación subterránea iraní. Aunque no existen pruebas que confirmen semejante posibilidad, sus declaraciones ponen sobre la mesa uno de los escenarios más peligrosos para la estabilidad mundial, cuyas consecuencias podrían trascender cualquier frontera.

Mientras Washington discute su futuro político, Europa enfrenta otra clase de sobresaltos. Esta semana, amenazas de bomba obligaron a desviar vuelos, inspeccionar aeronaves y activar protocolos de emergencia. Las inspecciones no encontraron explosivos y no existe prueba de coordinación entre los incidentes. Lo inquietante es la facilidad con que una amenaza puede trastornar la vida cotidiana. Basta un mensaje para alterar rutas aéreas, movilizar fuerzas armadas y sembrar incertidumbre.

A ello se suman las incesantes manifestaciones en varios países de Europa, los temores por ciberataques, sabotajes e interrupciones energéticas. La guerra en Ucrania y la tensión con Rusia obligan a los europeos a revisar su defensa y sus infraestructuras.

Pero quizá lo más inquietante es que varios países del Viejo Continente están recomendando a sus ciudadanos almacenar agua, alimentos no perecederos, medicamentos y suministros básicos para sobrevivir al menos 72 horas ante una emergencia. No existe una fecha anunciada ni una amenaza específica que explique semejantes preparativos. Los escenarios contemplados van desde guerras, apagones y desastres naturales hasta situaciones que hoy parecerían propias de la ciencia ficción, como la aparición de seres extraterrestres. Lo que resulta revelador no es que se anuncie una catástrofe, sino que los gobiernos estén preparando a sus poblaciones para afrontar lo inesperado.

Guatemala no está fuera de este tablero. Dependemos de combustibles importados, rutas comerciales y servicios vulnerables. Una crisis internacional puede alcanzarnos sin que caiga una bomba en nuestro territorio. Puede llegar mediante precios más altos, escasez o interrupciones logísticas. Prepararse no es alarmismo, es una responsabilidad que empieza mucho antes de la emergencia.

ESCRITO POR:

Brenda Sanchinelli

MSc. en Relaciones Internacionales e Imagen Pública. Periodista, experta en Etiqueta. Dama de la Estrella de Italia. Foodie, apasionada por la buena mesa, compartiendo mis experiencias en las redes.