Godot ha llegado
Implosión
La derrota de los republicanos con miras a las elecciones del 2028 y cómo esto afecta a Guatemala
Hace dos años fuimos testigos de la implosión del partido demócrata que le permitió a Donald Trump y a los republicanos arrasar con las elecciones del 2024, y tan solo dos años después, con las elecciones de medio término, vemos una vuelta total en la marea del espectro político para darle una mayoría a los demócratas en la Cámara de Representantes (Cámara baja), así como en el Senado (Cámara alta). La derrota republicana refleja el desgaste de Donald Trump y el creciente descontento ciudadano.
La inflación, el encarecimiento de la gasolina y los alimentos erosionaron la confianza en el Gobierno. A esto hay que sumarle que su guerra arancelaria, así como la guerra con Irán agravaron la crisis energética y elevando el costo de vida, que el mandato que los ciudadanos le dieron a Donald Trump hace dos años. Tampoco hay que perder de vista las acusaciones de corrupción, los cuestionamientos al enriquecimiento presidencial y la percepción de que Trump priorizaba sus intereses personales sobre las necesidades de la población. La selección de candidatos controvertidos o sin el perfil político adecuado, respaldados por su lealtad al presidente, hicieron que los republicanos perdieran bastiones de poder como Carolina del Sur, Kansas y Texas.
El Ejecutivo estadounidense, como en la gran mayoría del mundo, controla temas económicos y de política exterior.
Ahora bien, estas elecciones no son un reflejo de lo que se viene en las elecciones del 2028. El partido demócrata sigue siendo un partido fracturado que se debate entre su ala moderada como el senador electo en Texas, James Talarico, así como su gobernadora electa Gina Hinojosa y su ala más radical representada por los Socialistas Demócratas de América (DSA, en inglés). Al contrario del partido republicano, los demócratas, a pesar de abogar por temas como diversidad e inclusión, no han hecho un recambio de ese tipo en su cúpula, lo que será crucial para conocer el nuevo liderazgo que adquieran y si este puede conectar con el votante común y corriente. Los republicanos, en cambio, enfrentarán unas primarias complicadas, dado que el heredero natural de Donald Trump es el vicepresidente JD Vance, pero su contendiente por popularidad es Marco Rubio, aunque luego de ver la derrota en las elecciones de medio término, la puerta para el regreso de algún otro candidato orgánico del Partido Republicano fuera del espectro de influencia de Trump queda abierta.
¿Cómo nos afecta esto a Guatemala? Pues la respuesta corta es que no cambian mucho las cosas. El Ejecutivo estadounidense, como en la gran mayoría del mundo, controla temas económicos y de política exterior. Un cambio en el Congreso puede afectar los presupuestos de las políticas públicas en estas dos materias, pero no modificar ni la forma ni el fondo de las mismas. Habrá que ver cómo reacciona Trump a la derrota, puesto que varios demócratas electos, así como en funciones, ya hablan de juicios políticos a funcionarios del gabinete y al mismo Trump, lo que puede significar que veamos a un presidente más reactivo y vengativo, y no a alguien dispuesto a escuchar más a otros asesores que no lo adulen y tomar decisiones menos radicales, pero eso el tiempo nos lo dirá.
Lo que sin duda debería aprovechar nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores es trabajar con los nuevos funcionarios electos para relajar las políticas en contra de la migración y mejorar las condiciones de vida de nuestros paisanos en Estados Unidos. Debido a cuestiones presupuestarias, una errada visión y misión y falta de voluntad política es algo que parece demasiado pedir, pero nuevamente es algo que depende de nosotros poder aprovechar estos cambios en la política interna de Estados Unidos y no cruzarnos de brazos y esperar a ver qué pasa. ¡Feliz domingo!