Civitas

Los hijos del Quijote

“Por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

¿Cuántas veces hemos repetido que Guatemala es un caso aparte, una rareza política que nadie fuera de nuestras fronteras alcanzaría a comprender? Hace unos días participé en Lima en un curso formativo organizado por CEU Cefas, sobre liderazgo, gobernanza y sociedad civil, junto a jóvenes de España y varios países hispanoamericanos, y al escuchar a colegas de Bolivia, Chile, Ecuador, México, Argentina y Perú, cada historia nacional sonaba como un capítulo distinto de la misma novela.


En una de las clases se mencionaba varias veces al Quijote, quedándome con una tesis que me acompañó todo el viaje de regreso, la de que ese caballero también es nuestro. Los primeros ejemplares cruzaron el Atlántico apenas salidos de la imprenta, y en 1607 ya desfilaba un Quijote en las fiestas de un pueblo de los Andes peruanos, señal de algo más profundo. Del encuentro entre nuestras civilizaciones y la española, y de tres siglos de historia compartida, heredamos una lengua, una fe, una tradición jurídica y universidades como San Marcos, en Lima, o San Carlos, en Guatemala. Los principios que sostienen a Occidente, la dignidad de la persona, el poder limitado por la ley y la propiedad como fruto del trabajo viajaron en los mismos barcos que aquellos libros.


La herencia trae también sus achaques. Cervantes imaginó a un hidalgo que confundía molinos con gigantes, y en Hispanoamérica la historia se escribió al revés, porque nuestros gigantes son reales y aprendieron a disfrazarse de molinos para que quien los enfrente parezca un loco. Tienen rostros conocidos, el caudillo que promete el paraíso a cambio de la libertad, el Estado que engorda mientras el ciudadano adelgaza, la justicia capturada por quienes deberían rendirle cuentas. Perú tuvo nueve presidentes en una década, varios de ellos removidos por el Congreso. En Guatemala vemos presupuestos aprobados de madrugada, Comisiones de Postulación que con demasiada frecuencia operan como mercados y un 2027 que se asoma con partidos que funcionan como vehículos de alquiler.

Si padecemos los mismos males, también podemos compartir los remedios, las lecciones y los errores que conviene no repetir.


Es como si una misma familia se hubiera repartido por el continente y cada casa heredara idéntica maldición, convencida de que el fantasma que recorre sus corredores le pertenece solo a ella. Algunos vecinos ya perdieron esa batalla, y basta mirar hacia Caracas, Managua o La Habana para saber cómo termina la novela cuando nadie se atreve a montar el caballo.
Ahí mismo, en esa herencia compartida, aparece la esperanza. Si padecemos los mismos males, también podemos compartir los remedios, las lecciones y los errores que conviene no repetir. El Quijote nunca cabalgó solo, porque cada ideal suyo necesitaba el sentido común de Sancho para bajar a tierra. Ese es el liderazgo que la región necesita, uno compartido, capaz de cruzar fronteras con la misma facilidad con que la cruzan nuestros problemas.


Hablo de líderes formados en los mismos principios, que se llaman cuando en su país se discute una reforma que en el vecino ya fracasó y que entienden que ningún país se defiende solo cuando los molinos giran con el mismo viento. “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos”, dice el caballero en la segunda parte de la novela, y cuatro siglos después, esa frase sigue siendo un postulado suficiente.


Somos hijos del Quijote, herederos de una misma historia y de una misma terquedad por defender lo justo. Los gigantes llevan décadas organizándose en red, y ha llegado la hora de que quienes creemos en la República y en la libertad ensillemos juntos a Rocinante, porque, como dice don Quijote, “por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

ESCRITO POR:

Pablo Escobar Guerra

Abogado y notario egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, locutor y actualmente coordinador de Participación Ciudadana del Movimiento Cívico Nacional