Pocas veces comprendemos que algunos desastres son provocados en su mayoría por la desidia de los políticos en no hacer caso a las llamadas de atención de los científicos y expertos. Según el exministro de Ambiente y Recursos Naturales, Dr. Luis Alberto Ferraté, quien sufrió hace unos pocos años la muerte de su hijo por un deslizamiento parecido, menciona que los alcaldes están haciendo caso omiso de las advertencias.

Primero que nada, según el Dr. Ferraté, lo que llamamos “Valle de Guatemala” no es un valle, sino una “graven” que significa un territorio que colapsó. Este pudo haber ocurrido hace miles de años, dejando una serie de gradas donde hoy encontramos las fallas y fracturas. En los últimos 30 mil años, vinieron erupciones volcánicas a esta región y fueron rellenando el piso de la graven y cubriendo las fallas de forma superficial, pues en cada grada encontramos fallas y fracturas. Consecuentemente, las zonas planas que vemos son el piso de la graven y en la parte alta ha quedado apenas una porción. Pero para comprenderlo mejor, imaginemos una hoja de papel que arrugamos intencionalmente. Esta se hunde y forma una depresión con gradas en el oeste y al este, pero en cada grada quedan fallas y fracturaciones. En la parte alta de esa supuesta hoja arrugada está Don Justo, El Canchón, Piedra Parada, y en el lado oeste encontramos una planicie a unos dos o tres km —antes de llegar a San Lucas— donde también encontramos fracturación y fallas.

Por desidia en no invertir en estudios de suelos, aparece la saturación por la lluvia, y eso significa peso, y con la construcción de las casas sobre fallas, en áreas de reptación y de movimientos de masas, fácilmente estas se vienen abajo. Ni se diga cuando ocurre un terremoto, pues con mayor precipitación, las casas se pueden derrumbar por centenas. Según el Dr. Ferraté, estas tragedias son monumentos a la estupidez, y los alcaldes y autoridades que permiten construir en lugares vulnerables son los responsables directos de estas tragedias, al autorizar las edificaciones solo con tal de obtener el Iusi. Creen estar por un lado, encima de las leyes y principios naturales y, por otro lado, de los bienes y servicios de la creación. Esto debiera calificarse como un delito de “lesa naturaleza”.

Eventos en esta área habían sido anunciados desde el 2008, por el Dr. Alejandro Maldonado de Conred, pero los alcaldes parece que no escucharon. De no hacer nada, tragedias como estas las vamos a seguir teniendo con más frecuencia, debido al cambio climático que intensifica, magnifica y multiplica las vulnerabilidades existentes, pues aunque se reduzca la precipitación, las lluvias van a ser más intensas y la saturación del suelo más rápida. Las municipalidades de Guatemala, Santa Catarina Pinula, Palencia y Chinautla son directamente responsables de velar que esto no vuelva a suceder, y las universidades tendrán que sacar más geógrafos, geólogos o geofísicos que apoyen a los alcaldes, quienes tendrán que instalar oficinas de cambio climático. ¡Ya es hora de exigir un ordenamiento territorial a nivel nacional!

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