He dicho no sé cuántas veces que la estructura histórica tradicional de la ocupación territorial del municipio de Guatemala se ha convertido en un rompecabezas. La regulación del crecimiento de los desarrollos rurales, o la generación de una ciudad en tierras no habitadas, es decir no “colonizadas”, han recibido con el tiempo poca atención por los encargados del manejo de los problemas urbanos. Como el “Plan de Ordenamiento Territorial del Municipio de Guatemala”. Así como otros proyectos que se hacen con ideas externas. El nuevo urbanismo de Guatemala en que se basan es una Trampa Comunitaria, como dice David Harvey, donde no se toman en cuenta las realidades de las actividades humanas, tanto urbano como lo rural, de la Ciudad Región que es la Metrópoli.

El “nuevo urbanismo” real de la Ciudad de Guatemala, es el que ha estructurado este modelo de aglomeración económica y social inestable de la ciudad segregada metropolitana. Por lo tanto, exijo que se ataque de una vez por todo este problema del Área Metropolitana que ya tiene varios estudios básicos avanzados a través de la historia. Pues, desde el terremoto de 1976 hasta las tormentas que hemos pasado recientemente, ha quedado demostrado lo frágil que es este subdesarrollo urbano y regional en que se encuentra Guatemala. Y los grandes daños que se pueden sufrir ante esta falta de desarrollo armónico. Bien me había dicho el geólogo Samuel Bonis después del terremoto: “Esa Falla de Pinula no se activó, por lo que será la próxima en activarse”. Y hoy estamos viendo los primeros avisos con tan solo un deslave y este desastre urbano que soterró en El Cambray más de 125 casas y más de 600 personas desaparecidas en un conjunto de emergente. Y sucede después de la visita de los candidatos a la presidencia de Guatemala al alcalde, quienes ni ellos, ni el alcalde externaron nada sobre esta problemática metropolitana: uno que no dijo nada, otro solo veía votos y la tercera que solo veía carros. Triste futuro el de los habitantes de esta metrópoli que están en manos de taciturnos y obtusos dirigentes.

El urbanismo y la arquitectura en Guatemala han estado sujetos a una contradicción entre la modernización y la pauperización: los sectores económicos y sociales se han ido ubicando dentro de los espacios geográficos, según sus capacidades y calidades. Los espacios geográficos han ido creando esas dinámicas con sus contradicciones en su crecimiento urbano. Que ha ido desde una arquitectura contemporánea hasta la de las champas, ubicadas estas dentro de urbanizaciones de “emergencia” permanente,

Tenemos, pues, estos “asentamientos” ubicados lejos de los focos económicos importantes, en barrancos o laderas de alto riesgo. Pero también hay conjuntos residenciales y torres de apartamentos para sectores económicos de nivel medio y alto en zonas catalogadas de alto riesgo. Mientras, por otro lado, las estructuras del Estado tiemblan también, pero ante las acusaciones de corrupción, tráfico de influencias y enriquecimiento ilícito de estas administraciones públicas.

ESCRITO POR:

Alfonso Yurrita Cuesta

Arquitecto con estudios de urbanismo en Land Reform Training Institute, Taiwán / Lincoln Institute of Land Policy, Inc., EE. UU. Director de la Unidad Planificación Urbana Municipalidad de Guatemala. Desarrolló el Plan Regulador de Antigua Guatemala.