CON OTRA MIRADA
Neo y otros gustos
El hombre ha expresado su contemporaneidad creando ciudades (urbanismo y arquitectura), literatura, música, pintura y escultura, es decir arte, que al trascender definió los diferentes períodos históricos.
Para la cultura occidental la referencia clásica fue el Siglo de Oro de Pericles. Durante este se crearon los grandes referentes de la cultura helénica que los romanos magnificaron mientras dominaron el mundo a su amplio derredor. Al imponerse el cristianismo, sin mayores pretensiones transformó su arquitectura y creó la propia: el paleocristiano. La expansión del Imperio Romano de Oriente introdujo el arte bizantino. A este le sucedieron el románico y gótico en la Edad Media. El Renacimiento tomó como modelo la arquitectura del Imperio Romano, creando cánones de belleza y proporción. Siguió el barroco, con consecuencias como el rococó y otras extravagancias del siglo XVIII.
Hacia el siglo XIX el ingenio se agotó y afloró el primer Neo: el Neo Clásico, una pobre versión del clásico, fuera griego o romano. El término kitsch apareció en el arte de Múnich entre 1860-70, refiriéndose al gusto vulgar de la nueva y adinerada burguesía que pensaba, como muchos nuevos ricos, que podían alcanzar el estatus que envidiaban a la clase tradicional de las élites culturales, copiando sus hábitos. Se aplicó a objetos pobremente hechos que definieron la identidad del consumidor ante su nuevo estatus social, cuya expresión estética fue considerada moralmente dudosa.
A partir de entonces surgieron movimientos como el Art Noveau, Art Deco, Bauhaus y Moderno y Contemporáneo. A partir de este vino una serie de ‘neos’ y ‘post’, apoyados por nuevos materiales y técnicas de construcción que llevaron a la arquitectura a extremos inconcebibles pocos años atrás, sin necesariamente producir buena arquitectura, menos aún, mejores soluciones urbanas.
Localmente, por una pobre educación en esos ámbitos del conocimiento, padecemos de múltiples desatinos públicos, privados y mixtos. Se divulgan, financian y llevan a cabo actividades revestidas de neos y post que dan pena, muchas disfrazadas con el manto de la cultura (tejidos tradicionales). Se llevan a cabo en espacios que por su origen cultural, se espera que por ósmosis, transmitan cultura a actividades comerciales. Tal el caso de Soñé Futuro 2021. Su título denota confusión de ideas, además de la invitación en una inmensa caja conteniendo, entre otros, una almohada para poder soñar ¿? El suceso fue el pasado domingo, en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias.
La ausencia de criterio y el uso de modelos e imágenes exóticas con las que se pretende ponernos ‘in’, tuvo absurdos como que ahí encontraríamos, entre otras novedades, que en lugar de tostadas, atol de elote, chuchitos y demás delicias tradicionales, habría Street Food. ¡Habrase visto semejante shumada*!
Propuestas semejantes fueron rechazadas por los antigüeños hace cuatro años, cuando se quiso hacer del Real Palacio un lugar ‘in’ para modernizar aquella conservadora y atrasada comunidad, según ese mismo kitschiano punto de vista.
*Shumada, sinónimo de kitsch, in Guatemalan slang.