Editorial

NOTAS DE Editorial

El 26 de abril de 1998, cuando más de la mitad de la actual población guatemalteca aún no había nacido, ocurrió un crimen brutal, abyecto, de enorme impacto nacional e internacional.
Tal parece que la así llamada instancia de jefes de bloques es en realidad una instancia de jefes de bloqueo a una agenda legislativa de auténtica visión de Estado.
Debe prevalecer la institucionalidad en favor del bien común, y los titulares de entidades de Estado deben demostrar cordura.
Circulan vaticinios, nóminas de “favoritos” y apocalípticas hipótesis sobre la línea que asumirían algunos cardenales que supuestamente tienen posibilidades.
La SIP deplora la persecución contra Zamora y otros periodistas.
La agresiva política migratoria, con todo y las ruidosas detenciones y deportaciones, no ha alcanzado las estadísticas del gobierno de su antecesor.
La generación limpia es la mejor apuesta.
El Gobierno de Guatemala tiene la responsabilidad de plantear una ruta para abordar interna y externamente la crisis de los aranceles.
Ha partido de este mundo, pero no sin sembrar esperanza.
El establecimiento de un registro nacional de pacientes de cáncer es uno de los puntos que podría contribuir a dimensionar el tamaño del reto.