Los videojuegos argentinos ganan espacio: una muestra permite probar desarrollos nacionales durante septiembre

Los videojuegos argentinos comenzaron septiembre ocupando un lugar destacado dentro de la agenda cultural de Buenos Aires. Desde este 2 de septiembre y hasta el día 20, la Casa Nacional del Bicentenario presenta Argentina Lúdica, una propuesta gratuita que reúne juguetes, experiencias participativas y una ludoteca digital dedicada a desarrollos nacionales.

La exposición forma parte de la programación de MICA 2026 y busca mostrar el juego no solamente como entretenimiento, sino también como una industria donde confluyen diseño, programación, arte y producción cultural. Entre las actividades previstas aparecen videojuegos distinguidos por el Sello Buen Diseño, demostraciones y encuentros con sus propios desarrolladores.

La iniciativa coincide además con otro encuentro dedicado al gaming argentino, la segunda edición de DV START, una exposición gratuita con videojuegos desarrollados localmente, charlas con profesionales, pruebas de proyectos y espacios destinados a analizar cómo una producción argentina puede encontrar público dentro y fuera del país.

Una ludoteca para conocer videojuegos hechos en Argentina

Uno de los espacios centrales de Argentina Lúdica será su ludoteca digital. A diferencia de una exposición tradicional en la que los objetos solamente se observan, la propuesta está diseñada alrededor de la participación. El público podrá conocer videojuegos nacionales, probar algunas experiencias y acercarse a los procesos que existen detrás de su creación.

La muestra convive además con una ludoteca analógica y con juguetes argentinos distinguidos en las ediciones 2025 y 2026 del Sello Buen Diseño.

La combinación resulta significativa porque coloca en un mismo espacio diferentes generaciones y formas de jugar, desde objetos físicos hasta productos completamente digitales.

La programación se extenderá durante buena parte de septiembre en la Casa Nacional del Bicentenario, ubicada en Riobamba 985, en la Ciudad de Buenos Aires, e incluirá también espectáculos y activaciones artísticas en distintas jornadas.

El sábado habrá otra vidriera para los desarrolladores locales

El calendario continuará el 5 de septiembre con DV START, organizado por la Escuela Da Vinci en su sede de Avenida Corrientes.

La segunda edición del encuentro permitirá probar proyectos creados por estudiantes y desarrolladores, además de participar en competencias, transmisiones y charlas dedicadas a diferentes áreas de la industria.

Una de las actividades abordará precisamente cómo funciona el sector desde adentro. Profesionales vinculados a producción y desarrollo analizarán los distintos roles necesarios para crear un videojuego y las posibilidades de inserción profesional en proyectos nacionales e internacionales.

Otra mesa estará destinada a los publishers, las compañías encargadas, entre otras tareas, de acompañar la publicación, financiación y distribución de determinados títulos.

También habrá una conversación dedicada exclusivamente a un problema conocido por cualquier estudio pequeño, cómo conseguir que un videojuego argentino gane visibilidad y encuentre jugadores en un mercado internacional con miles de nuevos lanzamientos cada año.

Crear un videojuego ya requiere mucho más que programar

Eventos como estos permiten observar cuánto cambió también la producción detrás de un videojuego.

Programadores siguen siendo fundamentales, pero un desarrollo actual puede involucrar artistas 2D y 3D, diseñadores de niveles, animadores, especialistas en sonido, guionistas, productores, responsables de marketing y profesionales encargados de probar cada versión antes de que llegue al público.

Incluso un proyecto relativamente pequeño puede necesitar combinar conocimientos procedentes de disciplinas muy diferentes.

DV START mostrará esa diversidad mediante proyectos correspondientes a distintas etapas de desarrollo. El showcase anunciado para el sábado incluye títulos como Aqualis, The WishSeekers, WARPMART, Misdealt, Proyecto Quimera, Diagnosis: Void y Blob & Blade, entre otros.

El público podrá ver sus partidas y conversar con algunos de los integrantes de los equipos que participaron en su creación.

De los fichines a una industria completamente digital

La aparición de estas nuevas vidrieras para desarrolladores argentinos también refleja cuánto cambió la manera de acceder al entretenimiento.

Durante décadas, muchos jugadores conocieron los videojuegos a través de los fichines y los salones recreativos. Después llegaron las consolas domésticas, las computadoras, los cibercafés y finalmente los teléfonos celulares. El proceso no afectó únicamente a los videojuegos.

Otros formatos que originalmente dependían de objetos o máquinas físicas también encontraron versiones para una pantalla. Los juegos de cartas pasaron a las aplicaciones, los juegos de mesa incorporaron ediciones digitales y las tragamonedas tradicionales evolucionaron hasta categorías de online slots disponibles mediante plataformas especializadas.

En este último caso existe una diferencia esencial frente a los videojuegos convencionales: cuando se apuesta dinero real, se trata de juegos de azar y no de una competencia determinada por la habilidad del jugador. Existe riesgo de pérdida económica, por lo que el acceso debe restringirse a mayores de edad, respetar la legislación de cada territorio y realizarse siempre con límites de dinero y tiempo.

La digitalización puede modificar la pantalla, los gráficos y el dispositivo utilizado, pero no convierte todos los productos interactivos en el mismo tipo de entretenimiento.

Argentina no solamente juega, también desarrolla

Uno de los aspectos interesantes de los encuentros de septiembre es precisamente el intento de poner el foco en quienes crean los productos.

La imagen del videojuego como una actividad exclusivamente asociada al consumo deja fuera una parte creciente del ecosistema, estudios, profesionales independientes, estudiantes y empresas que trabajan en programación, animación, diseño o producción.

Las herramientas disponibles también redujeron algunas barreras.

Motores gráficos como Unity o Unreal Engine permiten trabajar con tecnologías que hace algunos años estaban fundamentalmente asociadas a compañías de gran tamaño. La distribución digital, por su parte, permite que un estudio argentino publique un producto para usuarios ubicados a miles de kilómetros.

Eso no significa que desarrollar y comercializar un videojuego se haya vuelto sencillo. Precisamente, las actividades previstas en DV START sobre publishers, marketing y posicionamiento internacional muestran que conseguir visibilidad continúa siendo uno de los grandes desafíos.

Del jugador al desarrollador

El crecimiento de la cultura gamer también está provocando que una nueva generación quiera conocer qué sucede detrás de la pantalla.

Dentro de las actividades relacionadas con DV START, el mismo 5 de septiembre se realizará un taller gratuito destinado a chicos y jóvenes de entre 9 y 17 años para introducirlos en la creación artística de videojuegos.

La propuesta abordará cómo se construyen personajes, escenarios y universos visuales y cómo esas decisiones deben relacionarse con la historia y las características propias de cada juego.

Es un cambio considerable respecto de la época en la que jugar implicaba simplemente colocar una ficha en una máquina terminada y tratar de superar el récord de la persona anterior.

Ahora, una parte del público también quiere saber cómo se diseñó aquella pantalla, quién creó el personaje o qué herramientas permiten convertir una idea en una experiencia interactiva.

Septiembre pone al gaming argentino en exhibición

Argentina Lúdica permanecerá abierta hasta el 20 de septiembre. La idea es mostrar que detrás de aquello que aparece en una pantalla existe una cadena creativa y productiva mucho más amplia.

Los fichines todavía sobreviven como símbolo de otra época y los videojuegos clásicos continúan despertando nostalgia. Sin embargo, el panorama actual incluye estudios independientes, producciones para celulares y computadoras, motores gráficos profesionales y proyectos argentinos pensados desde el comienzo para competir por una audiencia internacional.

Durante septiembre, parte de ese ecosistema tendrá una vidriera abierta al público en Buenos Aires.

Y quizá esa sea una de las mayores transformaciones ocurridas desde aquellos salones recreativos: Argentina ya no es solamente un lugar donde se juega. También es un lugar donde los videojuegos se imaginan, se diseñan y se desarrollan.