Sum Coyoy fundó y dirige la Asociación Mujer Tejedora del Desarrollo (Amuted), que capacita a féminas en distintas áreas para lograr su superación.
La directiva nació en la ciudad de Xelajú, en el seno de una familia modesta; su padre, Pablo Sum Aguilar, era zapatero, y su madre, Manuela Coyoy, atendía un puesto de venta de carne en el mercado.
Solo estudió hasta tercero básico, por decisión propia, y optó por colaborar con su mamá en la venta de carne. Fue una decisión de la que se arrepintió, pero que le sirvió de motivación para buscar otros procesos de formación para ampliar sus conocimientos.
A los 19 años se casó con Rigoberto Quemé Chay, quien años más tarde sería electo alcalde de Xela (1996-2000) y luego reelecto para el período que concluyó en el 2004.
Genera cambio
Cuando su esposo era alcalde, Sum Coyoy integró el Comité Femenino Municipal, en donde conoció de cerca las limitaciones de las mujeres. Ahí vio un panorama distinto sobre la forma de vida de las féminas, por lo que decidió hacer algo en favor de ellas, sobre todo aquellas que viven en áreas rurales y en condiciones desiguales de oportunidades.
Uno de sus primeros proyectos fue la alfabetización de campesinas de 10 comunidades rurales de Xela.
Sum Coyoy recuerda que el 7 de octubre de 1997 fundó Amuted, que empezó a trabajar por el desarrollo de las mujeres, con apoyo financiero de la cooperación internacional.
Agrega que entre los objetivos que se planteó y que todavía persisten está empoderar a las féminas en la sociedad, buscar igualdad de derechos, y la formación sociopolítica para la creación y reforzamiento de liderazgos femeninos.
Aunado a estos procesos también se inauguró el centro de formación Ixel No’j, abuela maya y sabiduría, en donde se imparten talleres de corte y confección, telar de cintura, bordado a máquina, computación, cocina y repostería.
Añade que la finalidad de su trabajo es que la mujer participe desde su hogar y que se sienta a gusto con aportar económicamente a la familia.
Sum Coyoy, quien es la actual directora de Amuted, resalta que a sus 67 años aún tiene fuerzas para continuar en el trabajo comunitario, en beneficio de las pobladoras.
Durante los 16 años que lleva de funcionar esta organización, ha atendido a unas 15 mil comunitarias de ocho municipios de Quetzaltenango y cinco de Totonicapán, pero otros más ya gestionan su ingreso.
Sum Coyoy resaltó que han logrado diversificarse y ahora también trabajan con jóvenes.